jueves, 29 de diciembre de 2016

Equilibrista

Después de todo este tiempo, entendí que lo único que busqué toda mi vida era el equilibrio. Ese balance, la simetría perfecta, la sensación de que por más vientos fuertes que atravesaran mi camino ninguno me iba a poder tumbar porque estaba equilibrada. Y ¿No es eso un poco lo que todos estamos buscando?
Estamos en construcción. Somos seres incompletos, despedazados, y lo único que nos une es esa búsqueda por el equilibrio. Después de todo, ¿Qué más dan un par de altibajos cuando se está equilibrado? Porque para el mundo el desequilibrio es una cosa horrible e innombrable, y válgame Dios si estás un poco desacomodado, vamos a darte todo el apoyo que podamos y ofrecerte toda nuestra ayuda para ¿Qué? Para que estés balanceado y alineado, listo para salir al mundo.
Esa mentira no es forma de vivir. No creo que se pueda vivir en equilibrio y no apuesto dos pesos por quien diga que sí.  La realidad es que somos seres en construcción porque el desequilibrio que tenemos adentro, eso que nos carcome y que muchas veces nos dicen que es necesario arreglar por uno u otro motivo, muchas veces son lo que nos manda de un empujoncito para adelante cuando nos frenamos.
Estuve en equilibrio tanto tiempo que no me di cuenta de que en realidad lo había alcanzado porque me había quedado quieta. Completamente inmóvil ante lo que pudiera cruzarse en mi camino, cómoda, equilibrada, y no me sirvió de nada. Me veo y no me reconozco, y tampoco me entiendo ¿Estuve sedada todo este tiempo? ¿Qué me pasó? ¿Quién me dijo que era bueno estar equilibrado? Como un equilibrista, fui andando por mi soga a miles de metros de altura, despacito, con precaución, con el miedo de que si caía iba a perderlo todo, pero no me había dado cuenta de que abajo mío había una red, así que daba lo mismo caerme o mantenerme en pie, porque siempre podía volverme a subir a la soga. Me paralicé en un mismo sitio por temor a que la caía fuera demasiado abrupta y, cuando caí, ¿Qué pasó? Nada. Me levanté, me sacudí la tierra de encima, y me volví a subir, esta vez para avanzar cueste lo que cueste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario