lunes, 21 de abril de 2014

El show

Siempre me llamó la atención cómo una situación puede tener infinitos significados dependiendo de quién la analice, lo cual aplica también a personas, y si a esto le sumamos una mente inquieta que en una hora tiene que estar lista para irse a la facultad y no logra conciliar el sueño tenemos un cocktail tan tentador como empalagoso de cavilaciones sin rumbo fijo.
A ojos de terceros jamás seremos una sola persona. Disculpame si te pincho la burbuja diciéndote que la imagen que tanto te esforzás por mostrar no se asemeja en lo más mínimo a lo que ve el resto del mundo, pero estoy convencida de ello. Y pensando en esto, como siempre, me fui por las ramas y me puse a prestarle un poco más de atención a lo que se dice de mí y no tanto a mi propia visión de mi persona. Noté, con cierto desagrado, que muy pocas veces aciertan con la forma en la que me ven (si supieran...)
Uno es la máscara que se pone hasta que no aguanta más y se la arranca con un grito desesperado digno de quien ve la luz enceguecedora de primera mañana tras años de oscuridad. "ACÁ ESTOY, ME VES? SOY YO!" diría, entre lágrimas, arrancándose la imagen que tanto se esforzó en aparentar, quien no soporta más encerrarse en sí mismo para que un falso ser viviera por él. Una suerte de Jekyll and Hyde contemporáneo y bastante turbio, podría decirse.
El poser tomó las riendas de la situación, se hizo el loco por un tiempo, se disfrazó, se escondió tras un par de sustancias ilegales y se creó una reputación alejada de la realidad a más no poder. Ahí estaba Hyde, carteleando una forma de vida por pura moda y despertando dudas en amistades del pasado que sólo habían tenido la oportunidad de conocer a Jekyll. Y el otro, pobre diablo, yacía en la oscuridad de un calabozo. Callate boludo, que si se te escapa un comentario inteligente sonamos. Escondido e indefenso, Jekyll tenía miedo de desencajar siendo él mismo y no encontró otro medio de escape más que jugar con las apariencias. Inteligente como era, tuvo una idea: se armó un alter ego que hiciera todo lo que él no se animaba a hacer y salió a comerse el mundo. Little did he know that people would still judge him, y no sólo eso, sino que lo etiquetarían de mil formas diferentes y crearían para él una vida que jamás se le hubiera ocurrido vivir.
El mito. La fábula. La gran estafa. El embuste del siglo ¿Y ahora? Corré pichón, que la realidad te está buscando y te quedaste sin escondites.
Volver a cero como solución, se caen las caretas y termina el show. O empieza, decime vos.

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