sábado, 10 de noviembre de 2012

No se puede vivir sin que absolutamente nada de lo que pasa a tu alrededor te afecte. Es simple, n o s e p u e d e vivir en un termo, completamente aislado de la sociedad y decir que sos quien sos más allá de la sociedad, al menos no en su totalidad.
¿Cuántos son los casos de niños que son criados por lobos o monos y que a lo largo del tiempo terminan desarrollando su forma de comunicarse, de caminar, aullan, se trepan a árboles y ni siquiera aprenden a caminar sobre los pies? Uno es quien es, gracias a estar inmerso en una sociedad, al menos durante los primeros años de vida. Todo lo que nos rodea nos afecta directa o indirectamente, y no seríamos los mismos de haber crecido en otro entorno, otra cultura, otra situación económica u otra región. Las costumbres nos afectan, la sociedad en sí nos afecta, las posibilidades que tenemos también, y ni hablar de el efecto que produce en nosotros nuestra rutina, las elecciones que tomamos, las personas con quienes nos relacionamos. Todo lo que compone nuestro entorno nos modifica directa o indirectamente.
Podemos no interesarnos por lo que pasa, no informarnos, no escuchar opiniones ajenas y no prestar atención a lo que le suceda a quienes nos rodean, pero vamos a seguir siendo afectados por el medio por el simple hecho de que todo lo que pasa a nuestro alrededor produce una reacción en nuestra persona: positiva o negativa, pública o privada, la reacción está.