domingo, 8 de julio de 2012

Tu cárcel.

Tengo un gran talento para autoconvencerme de cualquier tipo de cosas, manipular mis propios sentimientos y caer siempre en lo mismo. Eso es un problema grave.
A medida que fui creciendo, esto se fue potenciando, y llegué a un punto de evasión tan grande que es casi ridículo.
Las cosas como son. Si vamos a hablar del tema, mejor pongamos las cartas sobre la mesa con toda honestidad, sin trampas, sin ases escondidos por ahí. Para ser sincera, no hay cosa que me cueste más que admitir mis errores y aceptar mis debilidades, y básicamente de eso se trata esto: de serme sincera a mí misma.
La realidad es que estoy bien, de hecho, no podría estar mejor: no me falta nada, y poco a poco voy consiguiendo casi todo lo que quiero. Y, a prestar atención, que acá la palabra clave es 'casi'. Así como me siento completa y feliz, rodeada de gente a la que quiero y teniendo todo lo que mi situación me permita, siendo libre y haciendo las cosas a mi manera, también tengo momentos de soledad insoportable. En este instante estoy en uno de ellos. A veces se necesita tener a alguien al lado tuyo, a un ser incondicional que te cuide y te respete por igual, que te acompañe y que te acepte como sos. Este sentimiento de total abandono romántico se incrementa cuando el sesenta porciento de tus amigas están cuasi casadas o siempre tienen algo nuevo para contar con sus pseudo novios, o hasta llegan a cancelar salidas con el equipete para verlos a ellos.
Lo peor de esta situación es que todas y cada una de ellas sienten la necesidad de conseguirte un novio a vos, y siendo yo eso es un espanto. No hay peor cosa para mi que las relaciones pactadas, premeditadas y arregladas por terceros. No solo hacen que sienta que me ven como una de esas solteronas que viven en mansiones sucias y llenas de gatos o, en su defecto, de libros. Me hacen sentir Eleonor, y no me gusta en lo más mínimo. Inconscientemente, con estas ideas locas, están generando en vos la necesidad de no estar tan sola, porque aunque no te sientas sola ellas te miran con esos ojitos de cachorro abandonado y te llenan de discursos del tipo de 'nadie está sólo' 'hay muchos peces en el océano' 'siempre nos vas a tener a nosotras', que me parecen sumamente detestables, asquerosos y poseedores de una bajeza tan pero tan grande que los vuelve indescriptibles. Esto se incrementa todavía más si tu profesora de lengua, cuyo carácter se asemeja al tuyo y aparenta ser el iceberg más grande del sur del continente americano dice, con los ojitos vidriosos 'el amor es lo más grande que hay, ojalá que lo encuentren. No importa si es ahora o más tarde, si es el indicado o no, no hay cosa más linda que el amor, y realmente espero que algún día puedan experimentarlo'. Agréguenle la gran cantidad de parejas felices que circulan cada día por la ciudad y vean cómo crece ese sentimiento de soledad antes inexistente.
Ahora, en ausencia de algún otro por quien preocuparme, por tener tanto tiempo para hacer la mía, vuelvo a lo mismo. Aunque me había convencido de que estaba bien, que era obvio que jamás iba a pasar nada, que no me quería y que yo tampoco sabía si lo quería del todo, una parte de mí sigue esperando que pase algo. Una ínfima partecita de mi corazón alberga esperanzas y sueña con cruzarlo una noche como cualquier otra y arreglar nuestras deudas internas, con que la nada se transforme en algo y ese algo sea positivo.
Eso me llevó a los Enanitos Verdes, y específicamente a Tu Cárcel, casi por accidente y en el momento indicado. A esta canción la siento muy mía, muy cerquita de mi forma de ser y muy sincera sobre lo que posiblemente llegue a pasarme algún día. Si fuera vos, me la dedicaría, y como sos tan parecido a mí (por desgracia) te la tengo que dedicar a vos. Porque sí, me destroza que pienses así, que seas tan vanidoso e incapaz de ver la realidad que ni siquiera te des cuenta de todo lo que podrías tener si fueras distinto. Pero siento que la que jamás va a tener cariño sincero voy a ser yo, por fijarme en idiotas como vos y seguir perdiendo el tiempo atrapada en el 'qué hubiera pasado si...' eterno. A lo mejor es lo que me toca hoy en día por no intentar cambiar esta realidad, seguir ignorandola y evitar a toda costa la existencia de los sentimientos bajo la superficie rocosa de mi corazón.
Y si Chris Martin tenía razón y mi pesado corazón está hecho de piedra, tarde o temprano aparecerá algún aventurero dispuesto a quererme a pesar de ello. Es larga la lista de boluditos que voy dejando atrás, pero no hubiera pensado que te unirías a esas filas.
(Será tu cárcel y nunca saldrás)

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