jueves, 28 de junio de 2012

Spinning.

Siempre admití mi vagancia. De hecho, me considero una de las personas más vagas que conozco, del tipo que antes de levantarme a buscar algo prefiere esperar a que alguien más se levante y pedírselo. Ni hablar si tocamos el tema del deporte: el único que pude mantener varios años fue el patinaje artístico, y era de esperarse, porque es minimamente pasivo, no requiere de demasiado desgaste físico y, a su vez, es un ejercicio espectacular y sumamente gratificante. Aunque el patín pasa por otro lado, porque combina fuerza, elasticidad y equilibrio, además de darte una sensación hermosa cuando vas rápido y sentís el vientito en la cara, o cuando aprendés algún salto nuevo y sentís que podés volar. En resumen, es un deporte que amo, pero del cual, a la larga, terminé aburriendome (aunque debería admitir, llegados a este punto, que de vez en cuando me agarra un nosequé de volver a patinar y miro mis patines destruidos, pelados y gastados con nostalgia, queriendo volver).
A lo que voy es que no tengo constancia alguna para hacer deporte, soy demasiado pasiva para eso: prefiero mil veces quedarme tirada escuchando música o leyendo a salir a correr o practicar algún deporte.
Pero este año la situación cambió.
Mi escoliosis me impide practicar deportes de impacto (léase, correr, por ejemplo, que es lo que venía haciendo con mi personal trainer hace bastante), lo cual no incluye al patinaje, pero no encuentro ningún lugar que me quede cómodo o se adapte a mis horarios para anotarme, así que prefiero dejarlo en suspenso por un tiempo, hasta que vea qué hago. A causa de esto, me vi obligada a anotarme en el gimnasio y hacer algo con mi vida para no llegar al verano pareciendo una morsa subdesarrollada, y entre todas las variadas actividades y horarios decidí anotarme en spinning.
Entré, me ubiqué en una bicicleta que estaba casualmente adaptada justo para mí, en el medio, cerca de los ventiladores para no morirme sofocada, y esperé. Se fue llenando de a poco y llegó el profesor, tal cual como me lo imaginé: petizo, ancho como una puerta y trabado, lleno de tatuajes, voz gruesa, simpático, con calcita. Si la masa muscular de una persona puede incrementarse tanto a tamaños tan increibles, pegame y decime Marta, porque este hombre era la versión en miniatura de Schwarzenegger en sus épocas de físico-culturista. Miró a todos los presentes y se me acercó.
-Hola, soy Hernán- A lo mejor era Germán, o Iván, sinceramente no le presté mucha atención.- Y soy el profe de esta clase ¿Cómo te llamás?
-Lara.
-¿Clara?
-No, Lara.
-Clara.
-Nono, sin C- Esto es el dilema de mi vida ¿Cómo puede ser que con cuatro simples letras se lo confundan? Habrá que aplicar mafia o, en su defecto, tatuarme mi nombre en la frente para que todos lo vean y no se equivoquen más.
-Ah, bueno Lara ¿Hacés algún deporte?
-No
-¿No?
-No
-¿Nada? ¡Y justo te viniste a anotar en una clase medio intensa!
-Sí, ya sé.
-¿Quién te contó?
-Mi vieja.
-¿Fue alumna mía?
-Nah, no creo, hace mucho que no viene.
Esto parecía más una investigación policíaca que una clase de spinning, pero como el tipo me cayó bien y al resto de las personas en la habitación parecía no importarles mi presencia, no me preocupé.
-Ah, bueno. Escuchame, vos seguí las indicaciones que yo voy a ir dando y te va a resultar bastante fácil, hacé las primeras dos o tres clases sentada para evitar lesiones en las rodillas, lo que vamos a hacer es ir agregándole carga a la bicicleta. Te aviso que te va a doler el culo. A todos nos dolía el culo al principio, pero es normal. No tenés ningún tipo de lesiones ¿No?
-No.
-¿Rodillas, tobillos, nada?
-Nada.
-Perfecto entonces, cualquier cosa preguntame.
-Daaaale.
Y así empecé. Para ser sincera, hubo veces en las que en vez de agregarle carga, la resté, porque sentía que mis piernas iban a desprenderse de mi cuerpo, pero me la banqué bastante bien. Fue la primera clase, habrá que ir mejorando con el tiempo, y esperemos que mi deplorable estado físico no me detenga (léase: que no me agarre paja y empiece a quedarme durmiendo en vez de ir a hacer ejercicio.)
Salí de la clase caminando como si me hubiera bajado de un caballo, con las piernas en piloto automático llevándome, sin peso, livianitas, por todos lados. Por el momento no estoy desfalleciendo del dolor, pero ya me empecé a automedicar porque sé que mañana o pasado voy a ser una bolsa de papas totalmente inoperante a causa del dolor si no hago nada al respecto.
Amén al deporte, y que no los venza la paja.

1 comentario:

  1. Hola Clara! (jodita!) Lara!
    Yo buscaba un deporte tbn, y anelice entre toooodos los posibles, y me decidi por golf, la explicacion que doy es "no traspiras"! jaja
    En mi blog cuento en un post que se llama "lets ride bikes" una anecdota que me paso con una bici fija del gym!!, asi que spinning.. ni loca!! jaja
    saludos!
    Memi

    te espero en el blog! CORONADOS DE MODA

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