sábado, 19 de mayo de 2012

Frenar.

A veces no te queda otra opción más que ponerte a pensar y ver la cosas desde otro punto de vista. El problema es que muchas veces te das cuenta de que lo que creías que te hace bien, en realidad te hace mal, y, como siempre, seguís perdiendo el tiempo en cosas imposibles. Ahí es cuando se despierta una vocesita adentro tuyo y te dice que pares el tren antes de caer por la barranca. La cosa es simple, tenés dos opciones: o le hacés caso o la ignorás.
Venís ignorandola por meses, y a lo mejor lo correcto es empezar a dejar de creer en los imposibles posibles, porque también existen los falsos positivos, y sabés con toda certeza que con lo fácil que te resulta hacerte la cabeza, las cosas no van a llegar nunca a ningún lado.
Y es así, el que te quiere te busca, y como creés que esto no va a ningún lado, te bajás del tren y te subís al barco.
La juventud no dura toda la vida, pero eso no es algo de lo que me tenga que preocupar ahora. Si alguna vez me quisiste, no vas a desaparecer, y si nunca volvés, por lo menos voy a saber que estoy haciendo lo correcto en dejarte ir. Es que, para serte sincera, esto de vivir esperando y rechazando oportunidades por un 'quizás' me tiene cansada.
Adiós y hasta siempre, porque si decidís venir, voy a estar, pero no esperes demasiado, porque tengo toda una vida por delante y mil cosas por vivir.

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