sábado, 18 de febrero de 2012

Juego.

Soy de boludear a la gente, no por ser mala persona, pero me gusta, me entretiene. Es una forma de que no jueguen conmigo, una especie de caparazón que me proteje de los idiotas, a los cuales no les creo más. Y sí, puede ser que me haga la boluda, pero no lo soy. Puede ser que creas todo lo que digo, pero a veces también miento.
Tal vez, solo tal vez, creas que me tenés a tus pies y que soy parte de tu juego, un peón más que se mueve para donde vos quieras, al que podés manejar y del cual te podés burlar, pero no es así. Dejame decirte que ya te saqué la ficha.
Este juego se juega de a dos, y el que va perdiendo sos vos.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Set fire to the rain.

Esa sensación molesta en la boca del estómago, esas ganas de sacar todos tus sentimientos afuera, de decir todo de una buena vez, de sacarte ese peso de la espalda y que todo siga siendo igual que en este momento, salga bien o mal... es algo que odio. Mucho.
A veces, aunque quieras, no podés, no querés, no sabés, no entendés, no caés, no ves. Y es horrible estar estancada siempre en la misma melodía, en la misma balada triste, melancólica y depresiva.
Justo cuando creés que no necesitás nada, que estás completa, que te conformás con todo lo que tenés, hay algo que cambia todo eso. Y no sabés cómo calmar tu ansiedad, cómo hacer que los nervios desaparezcan, que el nudo en la garganta se disuelva y puedas estar tan zen como quisieras. Definitivamente es uno de los sentimientos más molestos, porque no sabés qué carajo querés, dónde mierda estás... y no te importa. Porque estás flotando en tu propia nube, rodeándote de todo eso que te hace bien, pero que al mismo tiempo te hace mal.
Te desquitás con lo que sea, y esto empeora si sos una persona obsesiva, necesitás algo con lo cual entretenerte, distraerte, querés salir de la burbuja pero...
¿Podés? Sí.
¿Querés? No.
Y es que es todo tan lindo... todo eso que está en tu imaginación, digo, porque en la vida real no das pie con bola, y quisieras que todas tus plegarias fueran escuchadas, que todos tus sueños se cumplieran como por arte de magia, que todo eso que te hace mal se transdorme en algo positivo... que se transforme en alguien. En alguien que valga la pena.
Cansada de merodear por el mismo callejón sin salida, decidís ir para adelante con toda, y ver si podés atravesar una de las paredes y aparecer en otra realidad. Por un momento, la adrenalina corre por tus venas y te sentís invencible ''que sea lo que tenga que ser'', decís, y corrés con todas tus fuerzas hacia una de las paredes. Casi podés sentir los ladrillos cediendo ante tu fuerza, hacerse polvo y desaparecer. Abrís los ojos, segura de que ya saliste, que está todo bien, que va viento en popa, pero... algo no funciona. Te encontrás en el mismo callejón. Parece ser que en esta extraña realidad las cosas funcionan como en el pac-man: salís por un lado y aparecés en el opuesto, siempre sin salida.
Al final del día, seguís ahí, entre cuatro paredes, sin nada que hacer y mucho en qué pensar. Hay esperanza, pero ¿Es realmente esperanza? Empezás a evaluar la situación, y te encontrás con que todo lo que creés es ambiguo, así que te ponés a prueba.
Sí.
No.
Sí.
No.
Demasiadas coincidencias y muy pocas posibilidades ¿Qué creés? ¿Lo que querés creer o la realidad? Y no sabés responderte a vos misma. Perdida. Perdida. Perdida. Querés creer que tenés razón, que siempre la tuviste, y que todos los que te dicen que te des por vencida, que ya fue, que des media vuelta y te dirijas a otro lado están equivocados. ¿Qué saben ellos? ,dice una vocesita en tu cabeza, es tu vida, tus sentimientos, tus pensamientos, tus ideas, tus suposiciones ¿Qué saben ellos? Si no quieren escuchar, no quieren ver, ya no te creen, no te quieren creer.
Claro, hermana, con tantos fracasos, sería muy difícil que te creyeran ¿No te parece? Con tantas falsas esperanzas, tantos errores que podrían haberse evitado, tanto sufrimiento en vano. No quieren creer lo que ven, porque no lo están viviendo como vos, porque no entienden lo que estar en esa situación... es por eso que tiran tus esperanzas por la borda sin tu consentimiento, que entierran cada mínimo resto de ilusión a diez metros bajo tierra, que te dicen que es más fácil abandonar antes que volver a salir herida.
Vos estás tan mal, pero te reís todo el día. Estás tan preocupada, pero en vez de lamentarte escuchás los lamentos de los demás y tratás de ayudar. Estás tan abajo, pero mirás siempre para arriba.
Y, sí, las máscaras son fáciles de poner y sacar, pero la tragicomedia en la que se está convirtiendo tu vida sentimental empieza a convertirse en una montaña rusa cuyas vueltas no creés poder aguantar mucho tiempo más. Sentís una cosa y mostrás otra, y andás mintiendo solamente para que te dejen en paz y te dejen ser optimista... porque nunca sos optimista, y la única vez que intentás serlo, todo se viene abajo. De repente estás en el fondo del océano atada a un ancla, pero pretendés saber desatarte... para que te dejen sola cinco minutos, para poder pensar todo, para ver cómo estás ¡Es que vivís preguntándole a los demás cómo están, porque te importa, y cuando te preguntan a vos simplemente tenés que resumirte a un 'bien', porque ellos no quieren escuchar la verdad!
Preguntame en serio cómo carajo estoy y a lo mejor te responda con la verdad, queridísima falsedad personificada, porque lo que yo te muestro es lo que vos querés ver, porque no te importa, nunca te importó. Pero claro, mientras esté para arreglar toda la mierda que es tu vida, aconsejarte y ayudarte, a vos te chupa un huevo. Mis consejos son desestimados y los tuyos ni siquiera existen
¿Dónde estamos? ¿Qué es esto? ¿Dónde vamos?
Al mismo pozo del que salimos, vos y la que te parió. Y no, no te digo cómo carajo estoy porque ni siquiera yo sé cómo estoy, porque si supira haría un anuncio televisivo, viste, para que lo viera todo el mundo '¿Sabés cómo carajo estoy? ASÍ', diría. Pero ¿Qué carajo querés que diga? ¿Cómo se supone que tengo que saber cómo estoy si vos no sabés como carajo estás vos? Si vas, venís, caés, subís, hablás, callás ¿Por qué? ¿Tanto te cuesta ser claro con lo que pasa? ¿Demasiado gato encerrado como para decir la verdad? ¿Qué es la verdad? ¿Cuál es tu puta verdad? ¿Son indirectas? ¿Son burlas? ¿Son celos? Decidite, y, cuando sepas qué carajo te pasa a vos, vení a preguntarme a mí qué me pasa.
Porque, bonito mío, idiota no soy.

sábado, 4 de febrero de 2012

Arrrrrrrrrriba!

Muchos dicen que la principal causa de su falta de aciertos es que no reciben el apoyo necesario de quienes los rodean, que todos los tiran abajo y les dicen que paren de hacer locuras, se ubiquen y dejen de soñar en grande 'porque hay cosas más importantes que tus metas, tus sueños: existe el mundo real'. A todo esos yo les digo que no importa si tus amigos de un día para el otro te abandonan, porque van a volver. No importa si tus padres no te apoyan en tus decisiones, porque si sos feliz y ellos lo ven, van a terminas apoyándote. No importa cuántos errores hayas cometido en el pasado, lo importante es que aprendas de ellos para tener un mejor futuro. No importa si critican tu forma de ser, pensar o expresarte, porque ellos no saben qué está pasando por tu cabeza, y siempre va a haber alguien que lo aprecie. No importa si no tenés una pareja a tu lado, a lo mejor es tiempo de que empieces a valorar el tiempo a solas y comiences a amarte a vos mismo antes de amar a alguien más. 
Sabés que si te estirás un poco podés tocar el cielo con tus manos, podés llegar tan lejos como quieras y elevarte tan alto como tus sueños y tu ambición te lleven. Y si no lo sabés, es momento de que comiences a considerarlo, porque hay una sola persona con la que vas a tener que convivir el resto de tu vida, y esa persona sos vos. No es que los demás no importen, no es que estén ahí solamente para hacer tu vida miserable, no es que tengas que ignorarlos para mejorar, pero tal vez es momento de comenzar a luchar por tus sueños.
Nandando contra corriente se consiguen resultados óptimos, te lo digo por experiencia propia. Es solo cuestión de abrir tus alas y empezar a volar.
La soledad no es un problema, aprendé a aprovecharla, a valorarle, a tomarla como un momento de reflexión con vos mismo ¿Quién sabe? A lo mejor terminás aprendiendo de vos mismo, de todo aquello que te pasó en algún momento, de quienes te rodean, y encontrás algo de dicha entre las mayores desgracias. 
No es cuestión de simplemente asumir que todos los demás tienen la culpa y que vos sos un pobre corderito indefenso rodeado de lobos: aceptá la culpa que te corresponde por tus acciones y, si las cosas van mal a causa de eso, cambiá esas actitudes hasta que te vaya mejor. No todas las personas son basuras por el simple hecho de no prestarte la debida atención cuando la necesitás, pensá que ellos también tienen vidas, que están preocupados por sus propios problemas y que posiblemente no sepas qué está pasando por su mente en estos momentos. Teneles consideración, posiblemente no se hayan dado cuenta de que los estás necesitando: necesitan un llamado ¿Por qué tienen que venir siempre a vos? Esperar no siempre es la mejor idea, no cuando todo se puede solucionar al ponerte las pilas. Hay que salir del agujero interior, poner el cuerpo y el bocho en acción (como bien dice Virus). Si los necesitás y ellos no vienen a vos, pediles ayuda, y si se niegan a ayudarte, por lo menos vas a saber en quienes podés contar y en quienes no. 
No es cuestión de depender de los otros, es cuestión de intentar reponerse solo, y recurrir a ellos cuando simplemente no podés. Tus amigos, tu familia y tus seres queridos van a estar encantados de ayudarte si realmente te quieren y pueden ser de ayuda cuando los necesitás. 

Relajate un poco, viví la vida con calma y disfrutá de las pequeñas cosas, porque son todo lo que queda al final.

jueves, 2 de febrero de 2012

Dirección errónea.

Quise empezar de nuevo muchas veces y terminé, todas y cada una de ellas, en el mismo pozo del que había tratado de escapar, o incluso más profundo. Acabo de darme cuenta de que eso me pasa porque arranco de la manera equivocada, de que desde un principio en vez de construír una escalera para subir, agarro la pala, sigo cavando y a la primera lluvia estoy con el agua hasta el cuello.
Intento borrar de mi memoria todo lo que me influye en el momento para arrancar en otro camino, y eso no sirve de nada. De hecho, creo que estoy como estoy por seguir pensando de esa manera, y es algo que pienso cambiar, desde ahora y para siempre.
No tendré todo lo que quiero, pero con lo que tengo soy realmente feliz. Caí en la cuenta de que no importan muchas de las cosas que siempre me preocuparon, de que todo lo que realmente necesito son las personas que valoro y me valoran por igual, los incondicionales.