domingo, 22 de enero de 2012

Todavía estoy a tiempo.

Muchos se van de vacaciones con sus amigos, salen todas las noches, se levantan tarde, y pasan todo el día entre carcajadas y recuerdos que van a atesorar para siempre.
Mi situación es distinta.
Yo me fui de vacaciones con mi familia, estoy atascada en una cabaña con ellos, y la verdad es que no me puedo quejar. La paso relativamente bien a pesar de la soledad que siento al extrañar a todos mis amigos, y si bien no puedo hacer todo lo que quiera ni lo disfruto tanto como si estuviera con ellos, lo disfruto. Ok, puede ser que Cuevana sea lo único que me está salvando de morir del aburrimiento o la depresión, pero tengo que agradecer por todo el tiempo que tengo para pensar.
Estando todo el día con tu familia, no podés ir a hacer lo que vos quieras, especialmente estando todo el día con mi familia, y a veces lo único que te queda es ponerte los auriculares y alejarte un rato de la realidad.

Ya dije que 2012 es un nuevo comienzo para mí, y esta es una linda escapada a un lugar que me encanta, pero no en el momento en el que yo quisiera (o al menos eso creo). Mi nuevo estilo de vida es muy diferente a quien yo solía ser. Ahora estoy relajada, y espero que eso dure, porque no pienso volver a exigirme más de lo que puedo hacer para terminar atascada en un círculo infinito, un círculo vicioso del que quiero escapar y no puedo.
No soy la persona más profunda del mundo, de hecho, vengo creyendo que muchas cosas en mí van mal, empezando por mi inesperada, y por lo tanto sorprendente, falta de ideas.
Faltan ideas, faltan sentimientos, faltan alegrías, falta todo y no falta nada.
"Estoy bien, pero eso no significa que sea feliz" dijo una vez Dr.House, o, en realidad, alguno de los guionistas de la serie que tanto amo, y coincido totalmente con eso. Tengo que decir que coincido con el noventa por ciento de las cosas que dice House, y me siento identificada con sus actitudes y su forma de pensar. Ver estas semejanzas entre este personaje ficticio y yo me asusta.
House construyó una pared tan alta alrededor suyo que cuesta creer que haya sentimientos debajo de una corteza tan dura, que haya un corazón escondido detrás de una mente tan calculadora. Está tan dañado que cuesta entender cómo hace para seguir adelante, y, a su vez, esto explica su carácter de mierda.
Llegué a la temible conclusión de que somos muy similares anoche. Estuve viendo películas hasta que amaneció, y tuve la oportunidad de hablar con mi mejor amigo, a quien extraño demasiado y no voy a ver hasta dentro de un mes. Eso me bajó un poco el ánimo. A esto se le sumó que me dediqué a ver fotos viejas en facebook, que me llevaron a darme cuenta de todo lo que cambió mi vida en tres años, y caer en la cuenta de que realmente pasaron tres años.
No puedo evitar preocuparme por cómo mi vida se está desmoronando frente a mis propios ojos, cómo cambie en tan poco tiempo, lo rápido que pasó ese tiempo. En estos tres años hice algunas cosas bien, y muchísimas otras mal. Tuve momentos en los que nunca fallaba, y otros en los que simplemente caía no podía levantarme. El reloj sigue avanzando, y el tiempo sólo te lleva hacia adelante, pero a veces todo lo que querés hacer es frenarlo y pensar bien en lo que estás haciendo.
Últimamente no pego una, estoy cada día más bajoneada, y tener esta actitud relajada de mi boca hacia afuera ayuda a que los otros no se den cuenta, soy tan buena mintiendo que hasta me convenzo a mí misma, y darle más bola a los problemas de mis amigos, intentar ayudar cuando puedo, es la mejor manera de dejar de lado los míos y no concentrarme en ellos durante un rato. Pero todo se esfuma. El tiempo pasa, la gente cambia, y cuando menos te das cuenta, estás a ochocientos kilómetros de ellos, extrañándolos, y pensando en qué estarías haciendo si estuvieras con ellos en este momento.
Es un sentimiento confuso. No sabés si los querés con vos para olvidarte de vos misma, distraerte un rato, o si los extrañás porque son realmente una parte muy importante de tu vida. Te despertás y te preguntás qué estarán haciendo, te vas a dormir y te fijás cuántos días quedan para volver a verlos.
Soy tan egoísta que tengo miedo de extrañarlos por los motivos incorrectos, siguiendo mi tendencia narcisista y egocéntrica, y quererlos conmigo solamente para estar bien, para tener un cable a Tierra, alguien con quien hablar, con quien reírme, con quien salir a dar vueltas sin rumbo alguno hasta tarde. Alguien que no me pregunte qué me pasa, que simplemente me abrace y no me diga nada.
Los extraño, pasan los días y me pongo cada día de peor humor. Los necesito.
Tener tanto tiempo para pensar no es bueno, porque terminás dándole vuelta a los mismos temas una y otra vez, pensás más de lo que tenés que pensar, y te dejás llevar de una manera que roza la locura. Pero, por otra parte, te hace bien estar tan lejos. Te distraés y, de un modo u otro, evitás pensar en cosas que no querés pensar, recordar cosas que no merecen ser recordadas, y es más fácil enfocarse en el futuro.
Futuro.
Futuro.
Futuro.
La palabra no se me podría antojar más interesante, no podría significar más para mí. Vivo en el futuro, pienso en el futuro, y mis acciones siempre terminan repercutiendo mal en él, aunque intente arreglar las cosas para terminarlas bien. Quiero cambiar el futuro, quiero tener un motivo para estar acá, no solamente llenar un espacio ¿Qué tiene eso de interesante? Nada, y yo amo las cosas interesantes.
Escenas de mi propia vida se reproducen repetidas veces frente a mis ojos y me cuesta entender por qué, no sé si quiero entenderlo, de todos modos. Creo que es la forma en que mi mente y mi corazón me dicen que me despierte y me ponga las pilas, que intente y que no me rinda, que trate de mejorar, sin importar lo demás.
Ojalá no sea en vano.

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