viernes, 2 de diciembre de 2011

Se viene, se viene.

"Y laaaaaaaaaaaaargarooooooooon" diría el relator de las carreras de caballos de Crónica en el momento en el que se dispara y los caballos corren, corren, corren. Es una manera de marcar un comienzo, y hoy también marco un comienzo: el comienzo oficial de mis vacaciones nocturnas.
Oh, pequeño murciélago ¿A dónde te llevará la noche hoy?
A rumbos desconocidos, momentos inolvidables y al comienzo de una de tantas noches geniales que tengo por delante. Hoy, joda; mañana, joda; el domingo, joda. Por Dios, no puedo creer que por fin pueda liberar los domingos, aaaaaaaaah soy tan libre. Me encanta, amo el hecho de saber que no voy a tener que encerrarme en la cocina a ver lo lindo que está el día desde la ventana y estudiar porque al otro día tengo evaluación. Tres meses de amar los domingos y ¡qué bien se siente! Amo esa sensación de no saber qué puto día de la semana es, en el que no te importan los feriados y te podés sacar el reloj tranquilamente porque no hay compromisos a los cuales asistir. Perderse en el tiempo mismo es una de las sensaciones más lindas, y saber que no hay límites hace que esto mejore todavía más.
Quedarse hasta la madrugada viendo series por Cuevana, escuchando música o leyendo, levantarse temprano para tomar sol, salir a dar una vuelta, o simplemente apagar el despertador y seguir durmiendo porque sabés que podés. Ir a cenar en el club, salir a bailar, a tomar algo con tus amigos, o simplemente dar una vuelta por la ciudad. Liberar tu mente expresar tu alma en su forma más pura, tirarse en el pasto a ver el cielo, las aves que pasan volando, las nubes, que parecen estar tan cerca, pero a la vez tan lejos. Subirle el volumen a los auriculares y caminar sin rumbo, reirse a carcajadas de cualquier pavada, gritar y sentir cada emoción al máximo. Salir, entrar, seguir, parar; todo junto. El sonido del viento, de las olas rompiendo en la costa, la arena entre tus dedos y las mil y una oportunidades que se te ofrecen. Leer revistas, libros, blogs, y hasta el dorso de los envases del shampoo.
Todo eso, comienza ahora: se viene un verano inolvidable. Se viene, se viene.

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