jueves, 29 de diciembre de 2011

La historia se repite.

Hace mucho que no escribo. Hace mucho que no me siento a leer blogs. Hace mucho que quiero escribir algo coherente, pero pasa que las palabras se amontonan en mi cabeza formando un hermoso caos, en vez de agruparse como frases con un sentido propio. Estoy bastante ocupada no haciendo nada como para preocuparme por hacer algo que valga la pena (no sé si el concepto se entiende, pero es como si mi cerebro estuviera hibernando). Y cuando no tengo nada con qué distraerme, como todos los veranos, con un día de diferencia al año pasado, alguien aparece...
Alguien, alguien que está hace bastante y nunca se hizo notar, que siempre estuvo y nunca vi, que ahora se muestra irresistiblemente buena onda y simpático. Pero a mi ya me rompieron el corazón suficientes veces como para no caer en chamuyos, me ilusioné y desilusioné tanto que ya soy inmune a todo este boludeo, y me siento completamente apta para jugar de la misma manera que jugas vos, que juegan todos ¿Quién sabe? A lo mejor todo esto termina en algo bueno y me doy cuenta de que no malgasté mi tiempo en vano como en ocasiones anteriores. A lo mejor puedo volver a ser más una persona que un iceberg, frío, duro y sin sentimientos (al menos a la mirada pública). A lo mejor valés la pena y seguís siendo la buena persona que siempre me pareció que fuiste, a lo mejor no estás jugando conmigo sino que te la estás jugando por mí...

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