sábado, 10 de septiembre de 2011

Tortura Primaveral.



La llegada de la primavera significa, para muchos, la llegada del amor, del florecimiento de las flores, de las mariposas que vuelan a tu alrededor, pero para mí significa que se acerca otro año más que termino en soledad (como bien dice una canción que me encanta: ''por ahora tengo ganas de estar sola, y me queda poco tiempo de ahora en más, lo que dure mi recuerdo en tus ojos, y cuando parpadees no estaré más''), mosquitos que te atacan como un alcohólico a la última botella de vodka del mundo, y calores tan insoportables que te dan ganas de arrancarte la piel. Y es que estoy tan acostumbrada a la soledad que ya no necesito a nadie a mi lado (tengo mis altibajos, tengo mis días en los que quiero salir a cagar a tiros a las parejas felices que veo por la calle, y tengo un odio irracional hacia el Día de San Valentín), pero a veces sí me siento sola. A veces sí quisiera tener a alguien incondicional. A veces quisiera poder olvidarme de ideas que me atormentan desde fines de 2010 ¡Y encima son tan utópicas! Las odio, y las amo. Vivo por y para ellas, para perder el tiempo en la ensoñación, volar, volar, volar, volar como si en realidad tuviera alas y pudiera cumplir todos mis sueños, volar sin límites, como si todo aquello que quiero estuviera al alcance de mi mano... hasta que me doy cuenta de que me alejo cada vez más de lo real, me cortan las alas y me caigo al vacío. Sin dudas es la peor mierda que hay. Sin dudas quisiera poder vivir más en el momento y no tanto en lo que podría llegar a pasar en el futuro. Sin dudas quisiera que me dejaras poder olvidarme de vos y de todo lo que, hace aproximadamente un año, me hacés querer y odiar.
Pero claro, yo soy lo suficientemente testaruda como para no olvidarte, y vos sos lo suficientemente omnipresente como para que cada vez que cambio de ruta para llegar a destino, me encuentro con una marca imborrable tuya, con un recuerdo, con una foto, con algo tan insignificante pero significativo a la vez. Esos son los momentos en los que quisiera empujarte al río y saltar atrás tuyo para ir a tu rescate. Esos son los momentos en los que en realidad te das cuenta de lo que es que alguien te decepcione. Esos son los momentos, en los que quisiera volver el tiempo atrás y arrancar de nuevo, sin cometer los mismos errores, con mil y una páginas en blanco frente a mí y ninguna restricción.
Pero ¿Qué puedo hacer? Si todo pensamiento me trae de nuevo a vos, si todo cumplido me recuerda a los tuyos, si cada canción me habla de vos ¿Cómo me puedo olvidar de vos así? Siempre vas a estar acá, ya no te veo, pero estás, en algún lado, sin mí. Quisiera que las cosas me resultaran fáciles, para no tener que hacer nada, solamente mirar el tiempo pasar y esperar a que vuelvas, pero eso para mí no existe, porque el esfuerzo es ese motorcito que me impulsa, es eso que me motiva, porque las cosas sin trabajo duro no se obtienen ¿Viste? Y aun después de un año de trabajar y repensar esto, sigo en la misma, con los mismos ideales revoloteando mi cabeza, con los mismos pensamientos insoportables siempre presentes, con la misma vocesita irritante que repite una y otra vez lo mismo. Y ya no quiero salir, porque tengo miedo de cruzarme con vos y de volver a caer. Las caídas duelen más cuando suceden mientras te querés levantar ¿Sabés? Y ya no quiero que llegue el verano, porque el verano es una tortura para mí, porque todo comenzó con una charla con una amiga sobre el verano, porque el verano es una mierda, el verano no sirve para nada, porque pagás los platos rotos del verano durante todo el año, porque lo que pasa en el verano es inolvidable ¿Entonces? No puedo evadir el verano, no puedo viajar por tres meses a un país anglosajón para no calcinarme en esta ciudad donde el pavimento parece hervir y el sol te quema las ideas. No te puedo evadir a vos que, tan brillante como el sol, me cegás y quemás todo mi orgullo, reduciéndolo a cenizas ¿Y por qué carajo te quiero si me hacés tan mal?
La respuesta es fácil: porque la vida es un reto para mí, y si no estás dispuesto a enfrentar los riesgos ¿Para qué vivís?

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