sábado, 17 de septiembre de 2011

Minúscula.

Hacía mucho que no me sentía tan chiquita. Es como si todo a mi alrededor hubiera crecido desmesuradamente, o como si yo me hubiera achicado, como Alicia cuando quiere pasar por el picaporte que la lleva al País de las Maravillas.
Y así, como una hormiga en un mundo de gigantes, sigo luchando por mis metas, a pesar de todo...¿Saben algo? Me cansé de luchar por mis metas, me cansé de esforzarme siendo que otros consiguen las cosas tan fáciles, me cansé de ver como se llevan todo lo que yo quiero.Pero claro, mientras vos te desvivís por todo lo que anhelás, ellos aparecen y te lo arrebatan. Pero no podés hacer nada. Lo único que te queda es esperar en una esquina a que te toque el turno de ganar, o seguir adelante.
Pero seguir adelante es una misión suicida ¿Por qué? Porque lo único que hacés es caerte a penas te levantás.
Es muy molesto, te desmotiva cada vez más.
Y no querés seguir, pero si no querés seguir, no sabés luchar por lo que querés ¿LUCHAR POR LO QUE QUIERO? ¡¡¡POR FAVOR!!! Me cansé de luchar por lo que quiero para que aparezca alguien cada vez que estoy llegando a la meta y me empuje fuera del camino. Me saca de quicio.
Este es uno de esos momentos en los que quiero agarrar un hacha y salir a cortar cabezas. Me siento como un grano de arena en un desierto, odio sentirme así.

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