martes, 5 de julio de 2011

Encierro.

Un día encerrada y ya empiezo a sentir que me desvanezco. Es increíble lo molesto que me resulta pasar un día entre cuatro paredes. La computadora, Bombón y yo. Hay silencio en la casa, a excepción de la música y el constante tecleo que le pone los nervios de punta a medio mundo, y yo detesto el silencio, salvo en contadas ocasiones, claro. Entonces así pasé un día encerrada, habiéndome prometido previamente salir cada vez que pudiera en las vacaciones, sentada frente a un monitor todo el día, comiendo por el simple hecho de hacer algo más que mirar una pantalla, y leyendo. Necesito saliiiiiiiiiiiiiiiiiir, respirar aire puro (o en realidad contaminado, si vamos al caso). Vans, esto es su culpa.

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