lunes, 16 de mayo de 2011

Trouble.

1) He aquí otra manifestación clara de mis ideales.
2) Acaban de darme ganas de golpear mi cara repetidamente contra el teclado.
3) Me arrepentí del punto dos.
4) Ahora pienso con más claridad= puedo proceder.
5) Sí, carajo, esta va a ser otra crítica a la sociedad. Una de las buenas (vil mentira).

Yendo al punto principal, llegué a la conclusión de que no se pueden tener problemas graves o leves, no hay un estándar de problemas con una escala específica, creo que los problemas de cada persona deben ser analizados desde la realidad de esa persona. Por ende, no se puede decir que una persona es egoísta por creer que sus problemas tienen un peso importante en su vida, porque, en realidad, así es y está bien que uno se preocupe por sí mismo y sus problemas. El típico ''¿Problemas? Vos no tenés problemas. Problemas son los de los africanos que se matan por una gota de agua potable.'' es un concepto erróneo que se está transformando en muletilla, por lo que, cada vez que alguien se queja de algo que pasa en su vida, hay alguien que le dice eso.
Sí, hay problemas a nivel mundial que son sumamente importantes, como el derretimiento de los polos, los africanos desnutridos, la enorme cantidad de catástrofes que ocurren día a día, los japoneses que sufren los efectos de la radiación gracias a la explosión de las plantas nucleares instaladas allí... pero también hay problemas a nivel personal que deben ser solucionados para así poder solucionar los problemas mundiales ¿Se entiende? Tenés que empezar por vos mismo para poder cambiar el mundo, antes de querer arreglar a los otros, tenés que preguntarte en qué podes mejorar vos. No podés querer cambiar el mundo sin antes cambiar vos, porque todo gran cambio requiere una enorme fuerza de voluntad y el suficiente compromiso con una causa para llevar a cabo lo necesario por lograr lo que uno se propone.
Mis problemas no son más válidos que los de otras personas, pero no por eso debería dejar de luchar por lo que quiero e intentar de mejorar. Las dificultades de los demás no hacen que las de una misma desaparezcan, ni las desvalorizan. Ésa, me temo, es otra vaga excusa de la sociedad frente a cosas que no se pusieron a pensar nunca en sus vidas.

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