miércoles, 11 de mayo de 2011

Realidad.

¿Cómo diferir entre el mundo real y el de los sueños? Tranquilamente podría estar soñando conmigo misma sentada en un sillón de cuero blanco, cruzada de piernas, escribiendo en mi blog, pensando sobre el mundo real y el de la imaginación, por lo cual no tengo ninguna prueba de que esto es real ¿Pellizcarme? Olvidate, no sirve ¿Nunca te despertaste con un dolor insoportable en una mano para darte cuenta más tarde de que te habías golpeado contra la pared mientras dormías? A lo mejor soy el producto de la imaginación de otra persona, un títere nada más, un personaje de una historia con una trama muy compleja. A lo mejor no soy un personaje, soy un extra. Puede ser que tampoco sea un extra, que sea parte de un borrador desechado por no tener una buena trama, o que ni siquiera exista y sea simplemente una idea. Qué raro che, ser una idea ¿Cómo se es una idea? Se tienen ideas, se te ocurren ideas, pero no se es una idea.
A lo mejor sí es un sueño y en cualquier momento me despierto y me doy cuenta de que no me acuerdo nada, no me habría acordado que me planteé esta idea y me la replantearía en un futuro lejano, posiblemente llegando a las mismas conclusiones que ahora, pero sin saberlo.
¿Qué es la realidad? Creo que depende bastante del punto de vista de cada uno, para mí, la realidad es lo que vemos, lo que nos rodea, las personas, los animales, los objetos, los árboles, son todas cosas que forman parte de la realidad, de una realidad, de mi realidad, pero no de la de todos. Supongamos que soy una persona que vive en un iglú, rodeada de hielo, pingüinos y osos polares. Obviamente, escuché hablar alguna vez de los árboles, de los perros, de las personas que salen en short a la calle en verano porque hace calor, pero no son cosas que forman parte de mi vida diaria. Son reales, forman parte de una realidad, pero no de mi realidad. En mi realidad, hay pingüinos en las costas, lo que es imposible en Miami. En mi realidad, si no te abrigás te agarra hipotermia, cosa que no pasa en Egipto, por ejemplo. En mi realidad, la construcción más impresionante es el iglú donde vivo, en Buenos Aires, la gente no piensa así. En mi realidad casi no hay vida vegetal, siendo que en Nueva York cualquiera puede ir a Central Park y estar rodeado por una cantidad increíble de árboles. Si vamos al caso, hay una clara diferencia entre la realidad generalizada y la realidad de uno mismo (no me hagan citar más ejemplos de los ya dados, por favor) y viendolo desde ese punto de vista, estamos todos inmersos en una misma realidad, pero percibimos realidades diferentes, por lo cual, si lo pensamos así, hay una sola realidad que contiene 6.854.196.000 realidades distintas. No me refiero a que hay tantos planetas Tierra, ni tantas dimensiones paralelas, sino que hay más de seis millones de percepciones del mundo, más de seis millones de opiniones, más de seis millones de seres que comparten un momento en su efímero paso por el mundo, que sueñan, que viven, que piensan. Es una locura.
Ya no estamos hablando de si la realidad es un sueño o si los sueños no existen y todo es parte de un engaño de nustra propia mente, sino de que, pase lo que pase, estamos todos conectados. Podremos no ser iguales, podremos vivir muy distanciados, podremos ni siquiera conocer nuestros nombres o tener nada en común, pero te aseguro que hay algo que te une conmigo y con todos los otros seres humanos del mundo: el simple hecho de existir, de soñar, de ser alguien en este momento ¿Te das cuenta? A pesar de todo, vos y yo, con todas nuestras abismales diferencias seguimos compartiendo cosas, así que no me vengas a decir que no tenemos nada en común conmigo, ni con el juez que vive a la vuelta de tu casa, porque es mentira.  Aunque tenga mis dudas sobre qué es real y qué no, nosotros compartimos un mismo hogar, y eso parece ser bastante real para mí,

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