viernes, 27 de mayo de 2011

Felicidad.

Es TU culpa si no estás felíz ¿Sabés por qué? Porque sos el dueño de tu vida, hacés con ella lo que quieras, y podés elegir entre tomarte las cosas a la ligera o nunca dejarlas pasar. Y, sí, es fácil andar en cualquiera ¡Como si uno quisiera jamás recordar! Recordar-olvidar-recordar-olvidar ¿QUÉ? Imparable, imposible de frenar. Caés, caés, caés y FLAP, contra el piso otra vez ¿Tu problema? Sí, todo tuyo, porque no te aprendiste a levantar, porque te dejaste caer en un pozo tan hondo que ahora es difícil escapar, y ahora pretendés que nos hundamos con vos, NO, no funciona así. En mi mundo, ya aprendí a ser feliz, sin nadie a mi lado, sin un camino definido por seguir, me gustan las sorpresas, y a pesar de los contratiempos, siempre se vuelve a empezar ¿Renacer o perecer? Hacé lo que quieras, total, vivís a tu manera (comosialguientepudieraayudar). Atípica, ser atípica no está mal, es lo que me lleva a la felicidad, a encontrar, perder y volver a encontrar, al olvidarme de todo lo demás y seguir como si nada estuviera mal, ¡Porque nada lo está, no puedo pedir más! Decido desafiar, no correr ni escapar, enfrentarme a todo y no dejarme estar. Con un par de consejos podés 'mejorar' (ahora es un sinónimo de estereotipar), pero ser distinto no está mal. 
Ya aprendí a levantarme, a seguir adelante, a volar a otra galaxia, a errar y a volverlo a intentar ¿Qué más me puede faltar? Nada, a esto se lo denomina plena felicidad.

miércoles, 18 de mayo de 2011

-Esa chica tiene bajo perfil pero escucha re buena música.- me dijo.
-Ah, mirá vos.- respondí.
Pasaron dos o tres días desde esa charla, pero hasta hoy no caí. En el momento no le presté atención a lo que me dijo, obviamente es lo que denota mi respuesta, y hoy mi cabeza hizo una especie de click y me replanteé algo: todo el mundo dice 'ah, escucha buena música', 'necesito escuchar buena música', 'esa música es una mierda' y realmente no piensa en lo que está diciendo (ojo, puede ser que realmente establezcan una diferencia entre música que consideran buena o mala).
Personalmente, creo que no se puede establecer una diferencia entre buena o mala música, primero porque es una manifestación artística, y el arte no es bueno o malo, simplemente es, y si te gusta o no, depende de vos, de tus preferencias. No se puede simplemente trazar una línea y decir cuál tipo de música es productiva para las mentes y cuál no, va más allá de eso, y hay un montón de factores que interfieren, no solamente la opinión de uno mismo.

lunes, 16 de mayo de 2011

Trouble.

1) He aquí otra manifestación clara de mis ideales.
2) Acaban de darme ganas de golpear mi cara repetidamente contra el teclado.
3) Me arrepentí del punto dos.
4) Ahora pienso con más claridad= puedo proceder.
5) Sí, carajo, esta va a ser otra crítica a la sociedad. Una de las buenas (vil mentira).

Yendo al punto principal, llegué a la conclusión de que no se pueden tener problemas graves o leves, no hay un estándar de problemas con una escala específica, creo que los problemas de cada persona deben ser analizados desde la realidad de esa persona. Por ende, no se puede decir que una persona es egoísta por creer que sus problemas tienen un peso importante en su vida, porque, en realidad, así es y está bien que uno se preocupe por sí mismo y sus problemas. El típico ''¿Problemas? Vos no tenés problemas. Problemas son los de los africanos que se matan por una gota de agua potable.'' es un concepto erróneo que se está transformando en muletilla, por lo que, cada vez que alguien se queja de algo que pasa en su vida, hay alguien que le dice eso.
Sí, hay problemas a nivel mundial que son sumamente importantes, como el derretimiento de los polos, los africanos desnutridos, la enorme cantidad de catástrofes que ocurren día a día, los japoneses que sufren los efectos de la radiación gracias a la explosión de las plantas nucleares instaladas allí... pero también hay problemas a nivel personal que deben ser solucionados para así poder solucionar los problemas mundiales ¿Se entiende? Tenés que empezar por vos mismo para poder cambiar el mundo, antes de querer arreglar a los otros, tenés que preguntarte en qué podes mejorar vos. No podés querer cambiar el mundo sin antes cambiar vos, porque todo gran cambio requiere una enorme fuerza de voluntad y el suficiente compromiso con una causa para llevar a cabo lo necesario por lograr lo que uno se propone.
Mis problemas no son más válidos que los de otras personas, pero no por eso debería dejar de luchar por lo que quiero e intentar de mejorar. Las dificultades de los demás no hacen que las de una misma desaparezcan, ni las desvalorizan. Ésa, me temo, es otra vaga excusa de la sociedad frente a cosas que no se pusieron a pensar nunca en sus vidas.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Realidad.

¿Cómo diferir entre el mundo real y el de los sueños? Tranquilamente podría estar soñando conmigo misma sentada en un sillón de cuero blanco, cruzada de piernas, escribiendo en mi blog, pensando sobre el mundo real y el de la imaginación, por lo cual no tengo ninguna prueba de que esto es real ¿Pellizcarme? Olvidate, no sirve ¿Nunca te despertaste con un dolor insoportable en una mano para darte cuenta más tarde de que te habías golpeado contra la pared mientras dormías? A lo mejor soy el producto de la imaginación de otra persona, un títere nada más, un personaje de una historia con una trama muy compleja. A lo mejor no soy un personaje, soy un extra. Puede ser que tampoco sea un extra, que sea parte de un borrador desechado por no tener una buena trama, o que ni siquiera exista y sea simplemente una idea. Qué raro che, ser una idea ¿Cómo se es una idea? Se tienen ideas, se te ocurren ideas, pero no se es una idea.
A lo mejor sí es un sueño y en cualquier momento me despierto y me doy cuenta de que no me acuerdo nada, no me habría acordado que me planteé esta idea y me la replantearía en un futuro lejano, posiblemente llegando a las mismas conclusiones que ahora, pero sin saberlo.
¿Qué es la realidad? Creo que depende bastante del punto de vista de cada uno, para mí, la realidad es lo que vemos, lo que nos rodea, las personas, los animales, los objetos, los árboles, son todas cosas que forman parte de la realidad, de una realidad, de mi realidad, pero no de la de todos. Supongamos que soy una persona que vive en un iglú, rodeada de hielo, pingüinos y osos polares. Obviamente, escuché hablar alguna vez de los árboles, de los perros, de las personas que salen en short a la calle en verano porque hace calor, pero no son cosas que forman parte de mi vida diaria. Son reales, forman parte de una realidad, pero no de mi realidad. En mi realidad, hay pingüinos en las costas, lo que es imposible en Miami. En mi realidad, si no te abrigás te agarra hipotermia, cosa que no pasa en Egipto, por ejemplo. En mi realidad, la construcción más impresionante es el iglú donde vivo, en Buenos Aires, la gente no piensa así. En mi realidad casi no hay vida vegetal, siendo que en Nueva York cualquiera puede ir a Central Park y estar rodeado por una cantidad increíble de árboles. Si vamos al caso, hay una clara diferencia entre la realidad generalizada y la realidad de uno mismo (no me hagan citar más ejemplos de los ya dados, por favor) y viendolo desde ese punto de vista, estamos todos inmersos en una misma realidad, pero percibimos realidades diferentes, por lo cual, si lo pensamos así, hay una sola realidad que contiene 6.854.196.000 realidades distintas. No me refiero a que hay tantos planetas Tierra, ni tantas dimensiones paralelas, sino que hay más de seis millones de percepciones del mundo, más de seis millones de opiniones, más de seis millones de seres que comparten un momento en su efímero paso por el mundo, que sueñan, que viven, que piensan. Es una locura.
Ya no estamos hablando de si la realidad es un sueño o si los sueños no existen y todo es parte de un engaño de nustra propia mente, sino de que, pase lo que pase, estamos todos conectados. Podremos no ser iguales, podremos vivir muy distanciados, podremos ni siquiera conocer nuestros nombres o tener nada en común, pero te aseguro que hay algo que te une conmigo y con todos los otros seres humanos del mundo: el simple hecho de existir, de soñar, de ser alguien en este momento ¿Te das cuenta? A pesar de todo, vos y yo, con todas nuestras abismales diferencias seguimos compartiendo cosas, así que no me vengas a decir que no tenemos nada en común conmigo, ni con el juez que vive a la vuelta de tu casa, porque es mentira.  Aunque tenga mis dudas sobre qué es real y qué no, nosotros compartimos un mismo hogar, y eso parece ser bastante real para mí,

martes, 10 de mayo de 2011

Éphémère.

Gandhi dijo una vez que todo lo que hagas en tu vida va a ser insignificante, pero tenés que hacerlo de todos modos porque nadie lo va a hacer por vos. Es increíble lo efímeros que somos, tenemos una esperanza de vida cercana a los ochenta años, en algunos países, muchos menos años, lo cual es nada comparado con lo que lleva existiendo el planeta. Somos solamente seres que están de paso, podría decirse que nuestra vida es solamente una parada en la ruta a ningún lugar, que todo lo que hacemos es reducido a cenizas, porque dentro de un tiempo ya nadie se acuerda, ni siquiera vos. Es muy probable que nunca llegues a marcar un récord, ni descubras la cura para una enfermedad terminal, ni tampoco que detengas el calentamiento global, pero sin embargo, acá estás, ocupando un espacio, siempre de paso, caminando en un mundo demasiado grande para vos, que sos una hormiguita ¿Qué vas a hacer con tu vida? ¿De qué sirve hacerlo si, de todos modos? El día en el que te mueras ni siquiera vas a tener los recuerdos, nadie se va a acordar de lo que hiciste o por qué a menos que produzcas un gran cambio ¿Cuáles son las posibilidades de hacerlo? Son casi nulas, pero hay algo que tenés que saber:
Aunque posiblemente tus esfuerzos no te lleven a nada, vale la pena que te las pilas y lograr lo que te proponés cuando estás vivo, o al menos intentarlo, luchar por una causa hasta el final.
Viví a full, cumplí tus sueños, que nadie te frene, total, lo que sobra es tiempo para descansar.

Un autre gros mensonge de la société.

No es nada nuevo que todo el mundo ande proclamando por la vida que no está bien juzgar un libro por su portada y hasta niegan prejuzgar a las personas por su aspecto, cuando, en realidad, hacen todo lo contrario.
Un ejemplo literal del dicho: entraste a una librería buscando un libro de Historia, supongamos, fuiste al estante y empezaste a ver títulos. Sabías sobre qué tenía que tratar pero no el autor, ni el título. Pasaste unos minutos frente al estante analizando ejemplares de ediciones diferentes que hablaban sobre el mismo tema. Al final, tenés dos libros, uno en cada mano: el de tu mano derecha tiene una tapa roja de cuero sintético con letras doradas, el de la izquierda, fondo blanco y letras negras. Cuestan lo mismo ¿Cuál te llevás? El rojo, porque te llama más la atención. Pero claro, después llegás a tu casa y te das cuenta de que costaba lo mismo que el otro porque la edición es pésima, las letras son muy chicas y hay errores en la redacción, sabías que por algo tendrían que costar lo mismo pero, sin embargo, juzgaste al libro por su portada.
Un ejemplo cotidiano: vas caminando por la calle, estás llegando tarde a un compromiso y te das cuenta de que no tenés puesto el reloj y te olvidaste el celular en tu casa. La solución es simple: buscás a alguien que te pueda decir la hora y listo. Vienen caminando dos personas en tu dirección, un hombre de traje y un obrero, ambos poseen un reloj ¿A quién le preguntás? Al hombre de traje, que saca un arma de abajo del saco y te exige que le entregues todas tus pertenencias valiosas y no hagas ruido, caso contrario, te mata.
No sé por qué todo el mundo se empeña tanto en decir que las apariencias no importan, cuando, en realidad, sí lo hacen. Nos guiamos por lo que vemos para actuar de determinadas maneras, y eso no está mal, lo que sí está mal es tener prejuicios sobre quienes te rodean sin conocerlos bien, pero ese no es el caso. Es un hecho que nuestras vidas se basan en apariencias, y que estas mismas engañan ¿Por qué negarlo? Seguramente más de una vez te llevaste una decepción a causa de tu percepción del mundo y los seres que considerás valiosos, pero tranqui que no todo es malo, muchas veces nos salvamos de equivocarnos de camino y terminar mal por basarnos en las apariencias. Es fácil explicar por qué: lo que vos le mostrás al mundo es lo que vos querés que ellos vean de vos, es un reflejo de lo que sos en tu interior, y cosas tan simples como un gesto pueden sacar tu personalidad al exterior.
Si bien las apariencias pueden ser engañosas, nuestra vida requiere de ellas, y aunque no siempre es bueno juzgar un libro por su portada, podés terminar acertando y agradeciéndote a vos misma por hacerle caso a las primeras impresiones que, generalmente, son las acertadas.
Ver primero el exterior de una persona es lo lógico, antes de conocer a alguien no conocés sus ideales ni sus sentimientos, lo juzgás por cómo lo ves, hacer esto no significa que sos un ser superficial o que estás prejuzgando a una persona, sino que forma parte del día a día. No es válido decir que la imagen no importa, al menos en mi caso, porque sí lo hace.

lunes, 2 de mayo de 2011

El sábado me di cuenta de lo mucho que me gusta el teatro. Un año asistiendo a clases sin terminar de convencerme de por qué lo hacía, viéndolo como un hobbie, sin importarme si me iba bien o mal, sin necesitar progresar, para finalmente tirar todos esos ideales a la mierda en una sola noche. Ver a los profesores y celadores que me acompañan día a día en el ECM en escena me hizo darme cuenta de que al teatro, más que dedicarle tiempo, hay que ponerle pasión, y eso es algo que me estuvo faltando todo el año anterior: iba por el simple hecho de encontrarme con las amigas que había conocido ahí y reirme un rato, y hasta desvalorizaba algunas clases por el hecho de que no eran lo que más me gustaba, pero todo suma, y para pararse en un escenario hay que tener un poco más que valor, hay que amar lo que uno hace y dejarlo todo allá arriba. En el mismo instante en el que pisás ese escenario, no importan los problemas, no importa nada ajeno a lo que estás interpretando, sos vos cumpliendo un sueño.