domingo, 24 de abril de 2011

Radio.

Mi nuevo vicio, por muchos motivos (la mayoría depende de la emisora que escuches, en mi caso, Rock&Pop), el principal, es el más obvio: no depende de la imagen. Es un medio de difusión natural, casi en bruto, que no se basa en las apariencias ni en los engaños que la propia imagen produce: sos vos, unos auriculares y una voz de alguien que posiblemente nunca hayas visto, de quien te formás una apariencia a partir de lo que dice, de lo que expresa con sus palabras, y no de cómo se ve. Por algún motivo que desconozco, las masas ya no escuchan la radio, temo que sea por lo que acabo de decir, justamente, porque prefieren una imagen en lugar de algo más natural. La radio se basa en gente expresando lo que piensa, sin máscaras, sin plástico, y un medio que aprendí a valorar justamente por eso, por la naturalidad de la misma.

jueves, 21 de abril de 2011

No le pidas peras al olmo.

No me pidas que me calme, que escuche y sea sensata, porque no puedo, no tengo motivos para estar bien en este momento, es obvio que las cosas no me salen como quiero, y se me van las cosas de las manos. De todos modos ya ni siquiera importa, ni eso ni nada, no podemos pretender que todo está bien y seguir caminando, dejando cabos sueltos a lo largo de nuestras vidas. Es muy fácil hacer de cuenta que no pasa nada, dar media vuelta y arrancar, dejando todo de lado, pero se complica cuando realmente querés afrontar la realidad. Sinceramente, me cuesta entender que puedo llegar a ser tan estúpida como para llegar a este punto, obviamente no es la primera vez que me pasa, soy de tropezar con la misma piedra dos veces, pero detesto seguir estancada en lo mismo. Pasan los días, las semanas, los meses, y lo único que voy dejando es un camino de caos y eventos desafortunados. Quisiera poder volver el tiempo atrás e ignorar todo, empezar de nuevo desde cero, sin errores, a lo mejor así la decepción no sería parte de mi día a día, no me costaría tanto concentrarme ¿Quién sabe? La verdad es que no puedo volver atrás y no vale la pena seguir pensando en el what if, quisiera poder decir que todo es real, pero no se puede, la vida es un cincuenta cincuenta, y si al cien por ciento lo ponés vos, no vale la pena. Me gustaría poder afirmar que las cosas están bien, tener pruebas de ellos, ir a juicio y ganar, pero sinceramente, si no me puedo convencer a mí misma de ello, menos voy a poder convencer a un juez. Cuesta mucho reconocer la verdad, pero es lo mejor que se puede hacer, y la realidad está basada en hechos buenos y malos, generalmente, al menos en mi caso, las cosas buenas no forman parte de mi rutina, al menos no si hablamos de personas.
Son más los que me decepcionan que los que me hacen enorgullecerme de conocerlos, que sociedad tan patética, que gente patética ¿Por qué el plural? Vos sos patético y punto, no vale la pena culpar a todo el mundo de esto.

Siendo una persona tan independiente, tan obsesionada por la libertad, se llega a tener un sentimiento de soledad inconsolable aunque estés entre una multitud de personas que se encuentran en la misma situacion que vos. No importa qué hagas, llegan esos recuerdos en mitad de la noche, te despertás alterada y te querés dar la cara contra la pared, pero no recordás qué soñaste. Obviamente era algo malo, sino no te hubieras despertado así. No le das importancia y te volvés a dormir, al día siguiente, tenés el presentimiento de que algo malo va a pasar, y así pasan días, semanas, meses, y vos seguís esperando que algo pase, pero ¿Qué? ¿Qué es lo que tiene que pasar?

miércoles, 20 de abril de 2011


Podría echarle la culpa a la bronquitis (causa de ser una persona inquieta, que duerme poco y anda de acá para allá todo el día, además de odiar los médicos, por lo que pasó quince días incubando un virus), pero la realidad es que mientras todas mis amigas se fueron al cine, preferí quedarme en mi casa a escuchar un CD nuevo que me compré. No sé, necesito tranquilidad, ando de acá para allá todo el día, y necesitaba un descansito, necesitaba pensar, poner las ideas en orden, relajarme. Ahora, sentada frente a la pantalla escuchando Muse (lo cual me hace revivir el recital y se me pone la piel de gallina), estoy muchísimo mejor que si hubiera salido.
Ok, procedo a ordenar las ideas.
1) El 'it could be wrong, could be wrong' de Resistance, me pega mal, porque fue la canción que más me gustó cuando tocaron en vivo, o una de ellas, sonaba demasiado bien.
2) Como supuse, no me dejan tatuarme, todo bien.
3) Tengo que terminar un trabajo práctico, y la verdad es que no quiero.
4) Mi inspiración se ve reprimida por algún tipo de tirano insensible y autoritario que reina en mi cabeza. Tiene nombre, apellido y mil motivos para ser asesinado lenta y dolorosamente (soy la persona más tierna, amorosa y dulce del mundo y soy consciente de ello). El paréntesis anterior, es una vil mentira.
5) IT COULD BE WRONG, COULD BE WRONG, BUT IT SHOULD'VE BEEN RIGHT.
6) En cualquier momento salto por la ventana situada a mi izquierda.
7) Acabo de darme cuenta de que mi vida no va para donde yo quiero llevarla.
8) Momento de rehacer el plan.
9) Momento de destruír el plan.
10) Momento de replantearme todos mis ideales.
Empecemos a replantaear. Como en todos los monólogos/entrada, no espero respuesta alguna, y si los leen se van a tener que bancar a esta persona tan incoherente hablando consigo misma y debatiendo con fantasmas del pasado situaciones ocurridas. Prosigamos.
Sobre el mundo que me rodea, bien, no, mal. Todo mal. Muy mal. Empezando por el hecho de que creo que nos estamos viniendo abajo, puedo encontrar una y mil formas de explicarles por qué pienso así. Principalmente, porque a pocos les interesa lo que pase más allá de sus burbujas privadas de frivolidad, pero también juega un rol importante el hecho de que estoy completamente disconforme con el noventa porciento de las cosas que me rodean y no hay forma de que me hagan cambiar de opinión (también soy testaruda). Respecto a mi ciudad, amo mi ciudad, caminé por ella siempre, pero no veo la hora de irme y vivir algo nuevo, es como que las calles mismas me transmiten aburrimiento, me recuerdan las rutinas y me alejan de lo que quiero, que es probar algo nuevo. Lejos de eso, viví toda la vida en un mismo lugar, yendo a los mismos lugares con la misma gente que piensa siempre lo mismo, todo es gris para mí. Con lo que me rodea, todo mal.
Y la sociedad no está muy bien que digamos tampoco: simple, monótona, aburrida. Son todos tarados uniformados en busca de aceptación ¡¿QUÉ CARAJO LES PASA?! Ya sé que hay muchos allá afuera que son únicos y no esperan que nadie los acepte, no necesitan eso, pero muchos otros se disfrazan, se ponen máscaras y fingen ser algo que no son ¿Para qué? Para obtener la aprobación de un grupo de inseguros descerebrados. Muchos otros andan por ahí intentando ser ejemplos de algo que no son ¿Me entienden? Pretenden vivir una vida que no viven y terminan convenciéndose de que es verdad. Patético. Ya nadie renueva ideales, se enfrascan y se quedan ahí, siempre con la misma rutina, siempre escuchan la misma música, leen los mismos libros, van a los mismos lugares, le tienen miedo a lo desconocido. Con la sociedad, todo mal.
Mi círculo es lo mismo de siempre, mis pensamientos van variando pero se centran en lo mismo: muchas críticas, poco constructivas, imposible hacer un balance general. A muchos los amo y a muchos otros los mataría si pudiera. Con mi círculo, ni blanco ni negro.
Y yo, bueno, conmigo está trrrrremendo el asuntito. Para empezar, me veo con mucha claridad y acepto lo que soy, y sinceramente quisiera romper todas las cadenas que me mantienen atada y salir a volar un rato, pero no puedo, así que lo que me queda para resolverlo es conformarme con lo que tengo y dejar de quejarme. No puedo empezar nada nuevo, no puedo hacer lo que quiero. Siempre creí en la libertad de expresión como derecho fundamental de las personas, algo que mi familia jamás me impidió: yo escucho lo que quiero, escribo lo que quiero, y digo lo que quiero. Perfecto, jamás me lo impidieron, pero sí intentaron callarme, me criticaron y en contadas ocasiones me quisieron cambiar ¿Bronca? Muchísima. Si vamos al punto, el problema no soy yo, sino ellos, no me refiero solamente a mi familia, sino a todo aquél que me quiere cambiar, porque ese es el problema, y es algo que lamentablemente jamás van a entender, no quiero cambiar, ni por mí ni por ellos, y me da muchísima bronca que me quieran uniformar sabiendo que no van a poder ¿Se entiende a dónde quiero llegar con todo esto? Quieren que sea un títere, pero no hay titiritero que me banque. Conmigo misma, todo bien.
Si vemos todo esto generalizado, todo mal con todo el mundo.
Motivos: muchos.
Motivos válidos: casi ninguno.
¿Se dan cuenta de la contradicción de lo que estoy diciendo, de cómo se hace complicado ordenar las ideas? Sé dónde estoy, sé dónde quiero ir ¿Por qué no voy? Parece ser que hay una traba en el camino, algo que no me deja avanzar, que me frena, me impide seguir adelante y me obliga a permanecer siempre en la misma situación, intentando, por medio de medidas desesperadas, cambiar algo, producir un cambio, pero es todo un cincuenta cincuenta, no podés hacer todo vos. Intenté hacer todo yo, y llegué a enterrarme en un pozo demasiado profundo como para salir sin ayuda, pero no quiero ayuda, sigo convencida de que puedo sola. Quién sabe, a lo mejor, después de estar mucho tiempo estancada, me doy cuenta de que estoy siendo una idiota y, o bien invento un plan para salir, o bien espero a que llegue alguien con una escalera.
Ya se me fue el asunto de las manos, ahora todo depende de vos.

sábado, 16 de abril de 2011

Experiencia única.

Sinceramente, no podrían haber elegido un grupo más adecuado para ser su telonero, el sonido de Muse fue espectacular, mejor inclusive que el de U2, no por la calidad de la música, que en mi opinión es algo que caracteriza a ambos grupos: la buena calidad del sonido que brindan y la pasión por lo que hacen, sino porque, al ser un grupo más pesado que U2, parecía que ibas a salir volando, literalmente: tenía la sensación de que se me iba a salir el corazón por la boca, fue hermoso. Demás está decir que todo ese sonido envolvente sumando a la onda que le ponían en el escenario te daban ganas de cantar a todo pulmón, saltar como una loca desenfrenada y mandar a todo el mundo a la mierda (con Uprising debo haber aturdido a la mitad de la gente a mi alrededor, si es que llegaron a escucharme, ni yo me escuchaba). Era increíble, parecía que estabas rodeada de parlantes, todo sonaba fuertísimo y te apartaba un poco de la realidad, llevándote a una galaxia distante, donde solamente estabas vos y la música en vivo. Qué cosa hermosa, por Dios, la música.

¿Qué decir de estos cuatro ídolos indiscutibles que aparecieron para marcar mi vida? No sólo brindan un espectáculo impresionante, sino que aman lo que hacen, lo disfrutan, salen al escenario y te dejan siempre con ganas de más. No querés que se vayan, no querés que eso termine, los tenés ahí nomás y estás disfrutando de cada segundo, atesorándolo en tu memoria. Es algo inolvidable, increíble. Personalmente, disfruté más de Muse, por el tema del sonido, pero U2 tuvo mucho más trabajo visual así que, si juntamos ambos espectáculos en un mismo día tenemos algo casi perfecto, impresionante. En cuanto a los temas, City Of Blinding lights se lleva, indiscutiblemente, todo mi aprecio. No sólo es una de mis canciones favoritas de ellos en particular y de música general, sino que también transmite un mensaje hermoso, tiene un sonido divino, y vista en vivo es simplemente demasiado, te abruma, te aplasta, y pensás: ¿Cómo puedo estar presenciando algo tan hermoso? Sí, soy un poco dramática, pero con esto no exagero: fue uno de los mejores días de mi vida, y nunca me voy a arrepentir de haber ido.

En cuanto a las locaciones, yo estaba en una platea al norte del estadio, en diagonal al escenario, cerca de la pata de La Garra (el escenario) que estaba del lado derecho si se la ve de frente, pasando la pata, antes de llegar al medio de la platea, en una punta. Si lo vemos como si estuviera organizado como si fuera un partido de fútbol: por la entrada derecha al campo, del lado derecho de la misma. Veía el escenario de costado, pero se veía realmente muy bien, y con pantallas enormes, efectos y parlantes potentes, parecía que tenías a Bono cantándote al oído y a The Edge del otro lado poniéndote un amplificador en el otro oído. Desde mi ubicación, se veía perfecto, y se escuchaba re bien también, no me arrepiento de haber pagado tanto, pero me hubiera gustado más estar en el campo (cuando una asiste a un recital con sus padres y su tío, no se puede, vieron), sentir esa adrenalina que transmiten las masas unidas por un mismo motivo.

En resúmen, fue una experiencia inolvidable, algo que no cambio por nada, que marcó mi vida y me inspiró a seguir queriendo más y más, a disfrutar de cada momento (suena ridículo siendo que estoy hablando de un simple recital, pero realmente me llegó), de ponerme las pilas y decir 'si se quiere, se puede' (explico esto último porque sino, no van a entender por qué lo digo: la última vez que vinieron, mi mamá y yo vimos el recital por la televisión, y nos prometimos la una a la otra que la próxima vez que vinieran íbamos a hacer lo posible por ir, y así fue, siento que cumplí una meta.)

viernes, 1 de abril de 2011

Redescubriendo.


Sí, gente, me estoy planteando seriamente todo lo que consideré musicalmente bueno en mi vida (dentro de los parámetros de lo que me gusta, encontré varias cosas que, comparadas entre sí, son solamente 'basura pegadiza', que siguen siendo arte, pero que, sin embargo, prefiero evitar cuando me pongo los auriculares). No sé cómo pude ser tan ciega durante tanto tiempo, teniendo a la buena música frente a mí, nunca se me ocurrió por prestarle atención, viviendo en un país que está caracterizado por ese género (en especiar en las zonas más cercanas a Buenos Aires). Sí, gente, el tango cayó sobre mí de una manera demasiado abrupta para ser descripta. Increíble, complejo, lleno de misterio, de elegancia, de violines tan agresivos como hermosos. No hablo del tango cantado (ese es otro tema), sino del instrumental, de esas melodías que resuenan en mi cabeza gran parte del día, que hablan de todo y al mismo tiempo de nada.

En una época me había agarrado una locura por las mezclas entre tango y rock, del estilo de lo que, hoy en día, hace La Fábrica de Tangos (seguramente, escucharon la apertura de El Elegido en algún momento), porque era una mezcla entre dos géneros que realmente me gustan mucho: el rock, que es tan variable como clásico, y del cual escucho la mayoría de los subgéneros y géneros que surgen de él o tienen una influencia suya (de 'música light' como Coldplay hasta los heavys del estilo de Metallica, y tengo que decir que últimamente estoy bastante enloquecida con el Hard Rock, especialmente con Velvet Revolver), y el tango, que siempre me pareció interesante, profundo, pero que siempre se veía arruinado, para mi oído musical, por las voces de los cantantes. Ustedes me dirán que, por ejemplo, Gardel era un genio, y hay que admitir que el hombre cantaba muy bien, pero había algo que no me cerraba, algo que quedaba inconcluso, que no me terminaba de gustar del todo, hasta que empecé a investigar sobre tango instrumental, y me empezó a gustar lo que escuchaba, especialmente los que son más agresivos, llenos de violines (nótese, mi instrumento musical favorito junto con la guitarra y el piano), del estilo de El Tango de Roxanne (cuya letra es, justamente, la de Roxanne, de Sting & The Police, uno de mis grupos favoritos), del soundtrack de Moulin Rouge (canción que siempre me había gustado, cuyo nombre desconocía, pero que, al escucharla hoy en teatro, recordé, y me volví a enamorar). ¡Dios mío, lo que es esa canción! Sinceramente, lo mejor que escuché en mucho tiempo, si bien no es de mi estilo de música habitual. Me transmite demasiados pensamientos, emociones, me muestra caminos desconocidos, me encanta. Hace aproximadamente dos horas que la estoy escuchando consecutivamente, y no me canso. Mas allá de la letra, la cual no puedo aplicar a mi vida, porque realmente nunca me encontré pidiéndole a la persona que amo que no se prostituya, pero que, sin embargo, me transmite una mezcla de ira, tristeza, decepción, pero también esperanza, porque el personaje que la canta (Christian, interpretado por Ewan McGregor) espera que su amada lo escuche, le haga caso. Me inspira de una forma casi ridícula, hacía mucho que no encontraba una fuente de inspiración tan efectiva (generalmente, me refugio en la música, dependiendo de mi estado de ánimo variará el artista, el género...), me abstrae de la realidad, me conecta conmigo misma.

Acabo de darme cuenta de que me enamoré de una melodía, me volví adicta a ella de un momento al otro.