viernes, 11 de marzo de 2011

Nuestra culpa.

Somos seres total y completamente egoístas, con fines que apuntan sólo a nuestro bienestar, con ideales que nos recuerdan lo maravillosos que somos y lo lindo que es nuestro mundo, hasta que se sacude, todo se inunda, y, aunque te pidan que te calmes, no podés, porque querés salvar tu vida, porque querés que esté todo bien.
Una cosa es ver películas del estilo de 2012 o El Día Después de Mañana, y otra muy diferente es estar viendo videos sobre la realidad, sobre un hecho que pasó hace unas horas. Ahí es cuando te chocás contra un enorme cartel que te da la bienvenida al mundo real, a un mundo donde la naturaleza (y con mucha razón) reina sobre todos los insignificantes mortales que la maltratan y la manejan para donde quieren, destruyéndola poco a poco. Ella aguarda, paciente, para golpear cuando menos se lo esperan los pequeños mortales: quiere defenderse. No sólo eso, espera respeto, que es lo que menos se le da. No pide solamente que no se tiren más papeles en el suelo, o que se dejen de contaminar los ríos, sino que cuidemos nuestro mundo, nuestra casa, y, lamentablamente, cuando no se toman en serio sus palabras, terminamos como ahora, horrorizados ante el hecho de ver algo tan impresionante. Lo que menos deberíamos hacer es sorprendernos, porque a todo esto lo creamos nosotros, todo esto es nuestra obra, todo lo que está pasando forma parte de las consecuencias de lo que hicimos, hacemos y, Dios lo evite, sigamos haciendo. El ser humano es terco, y va a esperar a que sigan pasando catástrofes para comenzar a tomar conciencia. Muchas organizaciones intentan concientizar a la sociedad sobre todo esto, pero nadie escucha, somos todos unos hippies locos ambientalistas ¿No? ¡Miren lo que está pasando ahora! ¿Podrían dejar de lado por un momento su pequeña burbujita de perfección y ver más allá de sus narices? ¡Se nos viene el mundo abajo y nosotros todavía estamos sentados esperando! No les puedo decir cuándo se nos va a terminar la joda, a lo mejor mañana, a lo mejor dentro de mil años, donde no quede de nosotros más que cenizas de lo que fuimos, pero tarde o temprano vamos a tener que tomar responsabilidad de nuestras acciones, vamos a querer volver el tiempo atrás y no vamos a poder, no hay vuelta atrás.
Quisiera poder arreglar todo esto, sentarme a pensar en una respuesta y levantarme, pasados unos minutos, con la llave que abre las puertas de la verdad, donde se encuentran todas las respuestas, pero no puedo, lo único que puedo hacer es aportar mi pequeño granito de arena e ir ayudando con lo que puedo y pedirle a Dios que nos ayude a arreglar el mundo ¿Y vos? ¿Qué pensás hacer?

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