miércoles, 26 de enero de 2011

My heart beats in its cage.


¿Ven que tengo razón? Es completamente normal, y mucho mejor para mantener la cordura, meter el corazón en una jaula blindada, sellada, cerrada al vacío, y meter todo eso en una caja de seguridad en lo más profundo de la Tierra al mejor estilo Gringott's, vigilada por un ejército completo, y que cada vez que fuera a retirar mi corazón de su lugar seguro me pregunten mil y una veces si estoy segura de lo que estoy haciendo. Porque tarde o temprano te terminás desilucionando, y llega un momento en que ya nada te viene bien, no es tristeza, no vas a llorar por alguien que desaparece cuando tiene ganas, no vas a sufrir por otro hombre inútil como muchos otros que andan día a día por estas calles, no vas a estar mal, pero, sin dudas, vas a tener muchas ganas de golpearle la cabeza con un mazo la próxima vez que lo veas. No soy del tipo de personas que se deshacen en lágrimas, que se consumen y se llevan consigo todo a su alrededor, como una vorágine imparable de sentimientos encontrados, dolor y sufrimiento, yo soy más del tipo que transforma todo en bronca, ira, odio, y, cuando pasan este tipo de cosas decepcionantes, caza el yunque y va a esperar a que ese desgraciado se digne a salir a la calle para revolearselo por la cabeza, no se si entienden lo que intento decir... Pero, como soy tan pacifista, no voy a hacer nada, no voy a revolear yunques, ni mazos, ni martillos, ni voy a salir a aterrorizar a los pobres citadinos, ni tampoco voy a agarrar una ametralladora y convertir en colador a cada pobre infeliz que se me cruce, o fusilar inocentes campesinos, no, me voy a quedar acá sentada viendo cómo el viento de verano se lleva todas mis penas, y voy a dejar que mi decepción, mi ira contenida, se convierta en energía que me permita seguir (¿Creés que sos un obstáculo? Te tengo una noticia, soy IM-PA-RA-BLE). Voy a esperar a que llegue ese día que realmente me valores, y te des cuenta de todos tus errores, eso puede suceder ahora, o en diez años, pero tarde o temprano va a pasar, y voy a estar ahí, viendo cómo te consumís, es más, voy a disfrutar del espectáculo.

lunes, 24 de enero de 2011

Mirando más allá de tu propia islita, hay mucho que ver.


Ella tiene una vida tan desastrosa que le dan ganas de matarse de vez en cuando, y, después de todo lo que hizo por mí, no puedo evitar ponerme en su lugar. Siendo una persona tan sacrificada, tan buena, dispuesta a ayudar a todo el mundo desinteresadamente, las peores cosas parecen pasarle siempre a ella. Es una luchadora, alguien que simplemente le desea el bien al mundo, a todo el mundo, más allá de todos los males que le ocasionen a ella, y me resulta intolerable que todo le pase siempre. Siendo tan frágil, tan buena, esforzándose por todo, por salir adelante, esperando la oportunidad correcta para lanzarse y deseando que el mundo no fuera tan cruel con ella. Tiene una vida totalmente difícil, que se aleja bastante de mi realidad, por eso no puedo evitar comparar sus problemas con los míos, y sentirme una idiota por quejarme de lo que me pasa a mí, viendo todo lo que pasa ella, cuyos problemas no se comparan con los míos, me siento terriblemente exagerada por mi perspectiva de mi propia vida, quejándome por todo, derrochando todo lo que se me da, desperdiciando el tiempo en mí misma, cuando en realidad hay quienes callan y realmente sufren mucho. Mi egoísmo me va a terminar jugando una mala pasada, porque es increíble que, viviendo tan cerca de gente que está mal, siga pensando en mí misma, mi futuro, mi forma de ver el mundo. Lo acepto, a veces no es nada fácil darse cuenta cuando alguien está mal, porque muchos esconden lo que sienten y rara vez abren su mente y sus sentimientos a las demás personas, por lo que resulta bastante complicado ayudarlos, pero una vez que los muros se desmoronan y se construye una senda de confianza pura, es más fácil recorrer el camino, escuchar a quienes lo necesitan y ayudar cuando se puede.

viernes, 21 de enero de 2011

A veces se pierde, a veces se gana.


Y a veces vas en una montaña rusa llena de emociones, de batallas ganadas y perdidas, a una velocidad impresionante, incontrolable. Cuando creés que vas a caer, que no vas a soportar tanto, llega tu cable a Tierra para llenarte de esperanza y ganas de seguir, entonces te resulta imposible rendirte, porque para tener todo lo que querés tenés que seguir adelante. Querés todo, pero necesitás sólo una cosa, y tu ambición te obliga a seguir hasta que tengas todo lo que querés, a no rendirte aunque las cosas se pongan feas, aunque las situaciones sean complicadas, aunque haya problemas que llegan de todas partes para intentar tirarte abajo. Te atan, pero vos te desatás y les demostrás a todos que nada te va a frenar, que, a pesar de parecer tan frágil, vas a seguir luchando, que no importa lo que pase, todo tiene solución, y no vas a abandonar a esta altura. Si no tenés todo ahora, lo vas a tener con el tiempo, sos paciente y vas a esperar a que lleguen las oportunidades, para aprovecharlas, para tirar abajo las murallas que construyeron para mantenerte en tu lugar. Vas a esperar, vas a ganar y vas a perder pero al final vas a tener todo lo que querés, porque podés contra todos ellos, sos vos contra el mundo.

jueves, 20 de enero de 2011

Todo mal.

Ok, cuando las cosas vienen viento en popa siempre va a haber algo que lo arruine, eso es aceptable, es soportable, el problema es que a veces llega todo junto y te querés matar. Me desperté del mejor humor posible, porque no tuve una de las mejores noches de mi vida, no dormí nada, hasta ahora sigo estando mal, y lamento decir que lo último que recuerdo de anoche son las lágrimas que caían por mi rostro. Me pasa de todo, y lo peor es que me siento totalmente idiota por no poder hacer nada al respecto, porque esta sensación de vacío no se va. Ahora, a todo esto se le suma que extraño mucho a alguien que ya no está, no la extrañé en mucho tiempo, convenciéndome de que está mejor allá que acá, y es la verdad, sufrió durante casi un año, hasta que su cuerpo ya no soportó más, en sus últimos días ya deliraba. No me gustaba ir a verla, desde chica le tengo aversión a los sanatorios, no me gustan, tanta gente mal al mismo tiempo, en un mismo lugar me hace daño. Hoy, reviviendo las épocas de juventud de mi abuelo con él, al cual le pedí que me contara anécdotas de su vida, me acordé de ella y de todo lo que la quise y sigo queriendo, todo lo que hizo por mí, desde jugar conmigo hasta enseñarme un montón de cosas y escucharme siempre, hoy, la extraño más de lo que siempre la extrañé, y me siento una idiota por no poder hacer nada al respecto, porque ya no está acá, y lamentablemente no me queda otra que aceptarlo y seguir adelante. Pero no quiero seguir adelante, quiero que vuelva, quiero volver a hablar con ella, a pasar las tardes juntas como lo hacíamos antos. Los sentimientos reprimidos durante años me piden a gritos salir, y no puedo ignorarlos, no estoy bien, y todo lo que llevé fácilmente durante años ahora se me complica.
A esto se le suman un montón de cosas más, que me hacen querer llorar, pero no puedo. Siempre aguantando el llanto yo, ¿no? Pero no puedo dejar que mi abuelo me vea así, porque se preocupa muchísimo, y no quiero que él también esté mal.
Quisiera poder cambiar tantas cosas, pero es simplemente imposible, hasta para aquellos que, como yo, dicen que no hay cosas imposibles, y que la suficiente dosis de esfuerzo y fortaleza puede mover montañas.

domingo, 16 de enero de 2011

¿Quién dijo que todos los caballeros murieron?

Yo, sinceramente, sigo esperando que llegue a mi vida alguna especie de caballero de la mesa redonda perdido en el mundo actual, con un pequeño toque de rebeldía. Quiero una oveja vestida de lobo, no un lobo vestido de oveja. Les explico por qué:
  • Un lobo vestido de oveja vendría a ser un chico malo, literalmente malo, infiel, loco, posesivo, controlador, disfrazado de chico bueno y dulce, que termina por engañar y jugar con los sentimientos de todo el mundo. Eso, no me gusta.
  • En cambio, una oveja vestida de lobo vendría a ser un chico lastimado, dañado, incomprendido e incompleto, que simplemente se siente algo vulnerable ante la sociedad, por lo que prefiere esconderse tras una máscara de indiferencia hacia todo el mundo, con la ironía como estandarte. Sería mejor que, desde luego, fuera simplemente lo que es, sin ocultar nada, sin miedo a nada, pero me parecería tierno que un chico sea una especie de ángel que esconde su aureola ¿Me entienden? No quiero un imbécil que se hace el winner, ni un fracasado que pretende ser interesante, quiero alguien que sea interesante por el simple hecho de tener algo en su esencia que me haga interesarme por él, que me haga querer saber más de él, y que, evidentemente, mis exhaustivas investigaciones me lleven a concretar mis suposiciones: que lejos de ser un auténtico caos andante, sea alguien herido que solamente necesita ayuda y alguien que realmente lo quiera.

Los caballeros no murieron, solamente están escondidos, esperando a la persona indicada para desplegar toda su caballerosidad, o al menos eso creo yo. Pienso seguir buscando a mi caballero de la mesa redonda desaparecido hasta que lo encuentre, no acepto un no por respuesta, y no va a haber nada que me frene en mi búsqueda, pienso conseguir absolutamente todo lo que me proponga, y esto no va a ser menos que una prioridad, una especie de nueva manera de buscar la verdad, en este caso, la verdad sobre la verdadera naturaleza de los hombres que pisan este mundo. No puede ser que realmente estén todos (o la mayoría) tan estandarizados, tiene que haber algunos que salgan de los estándares, que rompan las reglas, que simplemente necesiten a alguien que los haga ser ellos mismos y no los juzgue por ello. No existen los hombres perfectos, no todo es como en las películas, y dudo terminar viviendo feliz por siempre como en las películas que tanto me gusta ver, no voy a terminar siendo letrista de un rockero retirado como en Letra y Música, no voy a encontrar el hombre perfecto por medios confusos, como en El Hombre Perfecto, dudo realmente que se me presente un caballero con una majestuosa carroza como le pasó a Cenicienta, y no creo que se me presente mi alma gemela de un día para el otro, como a Mary-Lynnette en la saga de Night World, pero no voy a dejar de buscar, ni hoy ni nunca.

jueves, 13 de enero de 2011

lunes, 10 de enero de 2011

Nuevamente, parece ser que lejos de mi casa la inspiración me cae del cielo. Acabo de reafirmar mi idea de que nada es imposible, y que lo que uno más quiere no es tan difícil de alcanzar como parece porque todos los obstáculos se reducen a nada cuando uno está siguiendo el camino que elige. Acá, sentada nuevamente frente al monitor, caigo en la cuenta de que las distancias no son nada, y el tiempo pasa demasiado rápido como para dejarse guiar por él.

miércoles, 5 de enero de 2011


Voy a venderle mi alma al mejor postor, y sumir mi mente en la escritura creativa por un tiempo. Tengo que despejarme, definitivamente.

lunes, 3 de enero de 2011

Me falta algo.


Por motivos desconocidos, no siento nada en estos últimos días. Nótese mi poca inspiración al escribir, mis pocas ideas, mis pocos pensamientos coherentes. Tengo ganas de escribir, de hacer que todo eso que se me pasa por la mente quede plasmado en las letras, me resulta tan fácil, pero me veo a mí misma repitiéndome la misma pregunta una y otra vez ¿Cómo hacerlo? No es difícil, simplemente dejas que las ideas fluyan, tanto el exótico éxtasis como la desolada agonía, pero últimamente es como si las rutas de mi mente estuvieran cortadas por algún tipo de manifestación de los límites de mi mente, que no permiten que las ideas simplemente broten, sino que las contiene. Veo, pienso, siento, y no lo puedo dejar salir. Me encuentro a mí misma mil veces al día mirando un punto fijo, en un trance tan profundo como infinito es el universo, pensando sobre un mismo tema que vive dando vueltas en mi cabeza, una y otra vez. No puedo creerlo, simplemente no puedo. Hay tantas cosas increíbles en el mundo, y parece ser que todas llegaron a mí como si yo fuera una casa de cristal lista para ser bombardeada por tanto granizo de incredulidad. Generalmente, escucho las cosas, las acepto o rechazo, y sigo mi vida, pero con esto me estanqué. El tema me da vueltas todo el día, no me deja pensar claramente, me impide olvidar, distraerme, concentrarme en algo que no sea justamente esto, es totalmente insoportable. ¿Será así la vida de aquéllos que buscan a toda costa la verdad? El que busca donde no debe, se entera de lo que no quiere, dijo alguien alguna vez. Parece ser que tenía razón. No son malas noticias, pero sí sorprendentes ¿Quién lo hubiera esperado? Esto me pasa por ser tan curiosa, si simplemente me limitara a mirar el horizonte y pensar en una vida material, como muchos hacen, las cosas serían más fáciles. No caben lamentos ni reproches por esto que soy, la persona más curiosa del mundo, y tarde o temprano me entero de la verdad de aquéllo que me quita el sueño, pero es verdad lo que dicen: a veces es mejor no saber. No porque esté mal saber, sino porque te ahorrás todo esto que me está pasando a mí.
Siento como si tuviera un pequeño vacío dentro de mí: un escenario donde alguna especie de ser creado por mi mente sentado en un taburete pregunta ¿Por qué, Lara, por qué?, con lágrimas cayendo de su borrado rostro, que brillan como diamantes diminutos cada vez que la luz los ilumina, y cuando estoy a punto de responder su pregunta, comienza a monologar, no acepta interrupciones, y el público invisible sentado frente a él se remueve incómodo en su aciento, contando los minutos para finalmente lograr liberarse de la tortura que supone escuchar a ese inestable ser y abandonar el teatro de una vez por todas. Lo peor es que saben que en realidad prefieren quedarse, porque las puertas están abiertas a todo aquel que quiera abandonar la estancia, pero ninguno se va, porque están hipnotizados por el pequeño ser y sus lamentos.
De fondo, de repente, se escucha un grito y aparece alguien mas en escena, un ser encapuchado, que le pega con un yunque en la cabeza al otro ser, y toma su lugar. Él, en vez de lamentarse, se queda ahí, simplemente, mirando a la audiencia con una expresión ausente ocultada bajo la capucha que utiliza como escudo contra la realidad. Pasa horas sentado ahí, mirando cómo todos se preguntan cuál va a ser su siguiente movimiento, porque no entienden nada, y es demasiado obvio que después de Crisis, llega Silencio pero... ¿Después de silencio?
Junto al cadáver de Crisis, emerge una plataforma fluorescente, hipnótica, y de ella baja otro ser que, a diferencia de los anteriores, es la representación viviente del éxtasis. Con un par de gráciles movimientos echa a Silencio, y empieza a hablar de los placeres de la vida y lo bellos que son los amaneceres. El público, desconcertado, escucha pero no entiende. De un momento al otro, un simple personaje pasó de estar días y días sentado ahí, monologando, sin esperar respuesta alguna, interrumpiendo cada uno de mis intentos por frenar su desesperación, silenciar sus lamentos, a ser reemplazado por otros dos personajes totalmente opuestos. Como no entienden, deciden quedarse a ver qué pasa, pero el telón baja y se quedan con la duda. No saben cómo podría seguir todo de ahora en más, pero en realidad tampoco quieren saberlo. Prefieren no saber, para no terminar como esos desdichados personajes desconocidos, que irrumpieron en la escena como por arte de magia.
Mi alma hizo las valijas y se fue, se llevó consigo todo lo mejor de mí, y me dejó como un puzzle incompleto, a la espera de la aparición de la última pieza, para encontrar respuestas, llenar espacios, darle al público lo que está esperando.

domingo, 2 de enero de 2011

A la sociedad, le falta personalidad


Son todos cada día más iguales, escuchan la misma música, van a los mismo lugares, se visten iguales ¿Qué les pasa? ¿Les gusta formar parte del montón, seguir a la multitud? No entiendo ese punto de vista, lo acepto, porque cada uno es quien quiere ser, pero no lo entiendo ¿Por qué querría alguien sumirse en la total uniformidad? ¿Será que tienen miedo a ser diferentes, a que no los acepten? Siguen a las multitudes, si uno salta, los otros también, la opinión de uno representa la de las masas. Ya nadie tiene voz propia, son todos ecos descerebrados, que repiten lo que oyen, así sea que lo creen correcto o no. Es patético, simplemente patético.