sábado, 18 de diciembre de 2010

Vienen siendo tres fines de semana consecutivos con un clima ideal: lluvioso, frío y otoñal. Durante todo el día no pude evitar recordar esos fines de semana lluviosos, sin saber qué hacer. Una época en la que me compraba un libro día por medio, porque no sabía en qué más gastar mi tiempo. Recién arrancaba el año escolar, no había casi nada de tarea, acababa de empezar teatro y en inglés hacíamos repasos de los años anteriores, nada demasiado importante. Pasaba todas las tardes en la casa de mi mejor amiga, sentadas efrente de una pantalla. Me acuerdo que cada vez que nos quedábamos sin ideas poníamos Crepúsculo y la veíamos una y otra vez. Nos sabíamos los diálogos de memoria, pero verla nuevamente era como redescubrir una isla desierta, llena de sorpresas. No tiene sentido, pero hoy me sentí como en uno de esos días, como si, más que Diciembre, fuera Abril.

1 comentario:

  1. ♫ Dios santo, que bello Abril ♫
    Qué vida la tuya, eh. Estar al pedo y poder hacer nada. Extraño eso :(

    ResponderEliminar