martes, 7 de diciembre de 2010

Me molesta la gente que imita a otras personas, en sus actitudes, la forma en que se ven, sus opiniones, gustos y formas de ser. Entiendo que estén en plena búsqueda de su personalidad, que quieran darse cuenta de quienes son realmente, pero no creo que la mejor forma sea hacerlo imitando a otros. No tiene sentido, porque terminan por perderse a sí mismos cuando lo que realmente quieren es encontrarse. Después nos quejamos de la sociedad en la que vivimos, cuando, en realidad, se hacen juicios sobre las personas dependiendo de lo que aparentan, de lo que hacen o lo que ven. Eso también contribuye a la confusión entre individuos que terminan pensando lo mismo enfrascados en una sociedad que no acepta diferencias, donde o sos del rebaño o sos un exiliado social.
Yo prefiero ser una exiliada social y no mezclarme con el resto.
No soy ni privilegiada ni una basura, soy lo que soy, y no creo que nadie deba venir a decirme cómo tengo que ser o qué tengo que hacer, porque siendo así me conformo, y si soy feliz ¿Qué importa el resto? Sueno bastante egoísta, es porque lo soy, pero si no me pusiera a mí misma como privilegio ¿Quién lo haría? La respuesta es bastante simple: nadie, por lo que prefiero seguir mi camino y hacer lo que quiera, y no seguir ninguna regla social que me pueda llegar a apartar de lo que realmente soy, de lo que quiero ser. En este momento, lo que quiero ser, es yo misma, no me interesa cambiar ninguna cualidad en mí por el momento, y prefiero seguir adelante.
Quienes estén dispuestos a seguirme el ritmo, bienvenidos sean.

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