domingo, 5 de diciembre de 2010

Creo que esta debe ser como mínimo la tercera entrada que le dedico a esto. Son las cuatro de la madrugada, estoy en una casa ajena, lejos de mi casa, de mi lugar de armonía, y tengo la necesidad de escribir. Creo que ahora sé qué me pasa, pero no entiendo por qué sigo cometiendo los mismos errores. Soy incapaz de derramar una sola lágrima lejos de mi mundo, donde las paredes son tan guesas, las barreras tan impenetrables, que nadie puede entrar, donde no hay nadie salvo yo. Acabo de romper una promesa, pero necesitaba enchufarme a los auriculares para viajar hasta allá. Vivo diciendo que odio mi casa y todo lo que eso representa, pero estando lejos me di cuenta de que eso es lo que soy, yo odio lo que más quiero. Necesito canalizar todo lo que tengo adentro, y la única manera de hacerlo ahora es escribiendo, esto es lo único que me acerca a donde me encuentro conmigo misma. Nunca tuve una ráfaga de inspiración tan intensa estando lejos de mi lugar, nunca tuve tanta necesidad de expresar lo que me pasa estando fuera de mí. Más que nada, supongo que debe ser por mi incapacidad de llorar en estos momentos. Son tantos los sentimientos encontrados en este momento que realmente dudo que haya una mejor manera de expresarlos que escribiendo acá. Es una necesidad, es un deseo, es un anhelo.
Sigo sin entender por qué odio tanto todo. Odio, odio, odio. De eso estoy llena, odio, rencor, resentimiento, y soy incapaz de darme cuenta del motivo. Voy al choque, y después me arrepiento. Todos los días, una discusión nueva, un problema, una contradicción, un giro a la izquierda y de nuevo al fondo. Al centro de la Tierra, a mi isla, a un abismo oscuro donde todo parece estar tranquilo,, pero las apariencias confunden al distraído. Temo decir que las guerras internas conmigo misma me llevan a estar en guerra con todo el mundo, todo el tiempo, y a desquitarme con el que tengo más cerca, las personas que me criaron, que me dieron todo lo que tengo, que hicieron de mí lo que hoy soy. No sé si agradecerles por ello, porque no me considero una persona valiosa en lo más mínimo, y la mayoría de las acciones que llevo a cabo día a día son erróneas y contradictorias. No vale la pena seguir pensando en eso, sé que no, pero mi instinto de ser humano masoquista me lleva a eso constantemente, a hacer lo que me hace da;o y después canalizarlo todo.
The last song.
Todo y nada. Ví la película, y me largué a llorar como una histérica maniaco depresiva, no podía parar, lloré toda la noche hasta que me dormí. Eso fue hace menos de un mes. A los dos días, compré el libro. Es patético decirlo, pero necesitaba hacer algo que me causara algún tipo de malestar, no físico, sino emocional, para poder canalizar. Pero con eso no fue suficiente, a pesar de estar dos días deprimida por eso, y volver a pasar una noche en vela después de terminarlo. Es contradictorio, porque los seres humanos tienden a escapar del dolor, de todo lo que les pueda causar algún tipo de perjuicio, yo, en cambio, de vez en cuando, busco eso, busco ese tipo de dolores que te hacen recapacitar, apagarte y arrancar de nuevo. Hoy, me volvió la locura, y acepté volver a verla. Con dos amigas llorando a moco tendido, con lágrimas de cocodrilo imparables, sobreviví, enroscada como una moribunda alrededor de un acolchado frente a la película. No podía reir, no podía llorar, solamente pensar. Y a eso me dediqué durante toda la película, a pensar, sobre todo lo que me pasaba, sobre todo lo que anda mal conmigo... debería ser tan precisa como un reloj, quisiera serlo, pero es imposible cuando las guerras internas superan cualquier situación externa a mí. Cuesta superar el dolor ocasionado por aquello que lo causa intencionalmente, pero la recuperación, a pesar de ser un proceso bastante largo y pesado,vale la pena. Pensé sobre todo lo que hago mal, y eso me ocupó todo lo que duró. Me hizo bien, a pesar de esas lágrimas contenidas y el constante nudo en la garganta que se niega a desaparecer, porque me di cuenta de que mis errores sí tienen remedio. No estoy tan perdida como creía.
Todavía tengo tiempo de deshacer todos los problemas ocasionados, las guerras libradas, el odio contenido, el dolor inexpresado. Todo a su momento, intensa o levemente, todo va a volver a estar bien. Primero, me conviene aprender a pedir perdón (orgullo, agarrate Catalina), y después arrancar de nuevo, como si nada pasara, intentar remediar todo lo que hice mal, lo que sigo haciendo mal, y dejar de cometer los mismos errores siempre, porque me estoy cansando de necesitar canalizar el dolor y el remordimiento por cosas que vuelven a suceder, constantemente, está en mi carácter ir en contra del mundo, a choque, y no me hace bien. Detrás de eso, supongo que hay un león herido, muy al fondo de esa roca volcánica que ya no late, llamada corazón, debe haber algún tipo de sentimientos encontrados, una guerra que necesita ser librada.
Tengo que irme por un tiempo, esta batalla debe ser ganada, tengo que dejar de poner todo a un lado y pretender que se fue, aunque todo sigue ahí, no puedo seguir pretendiendo que todo termina, cuando sigue ahí, tengo que afrontar las situaciones que la vida me depara, dejar de escaparme. Seré valiente respecto a algunas cosas, pero cuando se trata de mis propios problemas, soy una oveja frente al lobo feroz.
Un círculo vicioso, una escapada, y al fondo de nuevo
Voy a parar alguna vez??????????????????????????????????????
(Como dice una de mis canciones favoritas, tengo un aparato enfermo, se llama corazón)

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