miércoles, 29 de diciembre de 2010

La desesperanza de los soñadores.


Heme aquí, sentada frente al monitor, con el sonido de los autos al pasar por la calle, mientras canto una y otra vez la misma frase, que se repite y repite en mi cabeza. No tiene sentido, sé que es solamente un delirio más, como todos aquellos que conforman mi vida, pero es imposible no sentir un pequeñísimo vacío. Después de un día como hoy (el segundo mejor desde que empezó oficialmente el verano), es increíble pensar que los sueños pueden derrumbarse tan, tan de golpe. Voy a salir a flote, porque creo que esto es más que nada una exageración de hechos infundamentados e impredecibles, pero no puedo evitar hundirme mientras más intento nadar hacia la superficie. Mi mente ingenua e imaginativa me llevó a territorio desconocido, y temo que no sé cómo volver a pisar tierra firme. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero, ¿De qué sirve tenerlas? Un amigo (sabio amigo) me dijo que sirven para sostenerse de algo, aunque después se desmoronen, nos sacan adelante. Tiene razón. Sirve tener esperanza, sirve tener ilusiones, sirve seguir soñando, caminando por el mundo con la certeza de que si querés encontrar al último duende sobreviviente lo vas a encontrar cuando menos lo esperes. A los soñadores se nos complica todo un poco más, justamente por vivir en esa típica ensoñación, con unos anhelos y metas tan grandes y lejanas que parecen imposibles, pero sabemos que podemos alcanzar lo que queremos simplemente con la suficiente dosis de esfuerzo. El problema es que, al querer llegar tan lejos, la caída suele ser un poco más dura, ya que al alzarse ese enorme muro que nos impide seguir avanzando hacia la felicidad, tendemos a perder todo tipo de esperanza y a olvidarnos completamente de todos nuestros sueños, absolutamente todos y cada uno de ellos. Los agarramos, los hacemos una bolita y los tiramos por la ventana, deseando no ser tan soñadores, no tener tanta esperanza, no creer en lo increíble. Tarde o temprano, vuelve esa sensación de vacío que solamente se llena con nuestra propia versión de la vida misma, de un mundo tan perfecto como único, y volvemos a soñar, eventualmente, después de haber caído tan abajo es imposible no querer volver a volar tan alto como sea posible, superar todas las fronteras del mundo real y sumirse en la imaginación. Los soñadores, en el fondo, somos bastante cobardes, porque ante cualquier problema recurrimos a nuestra islita privada a ver cómo las olas azotan la playa con violencia, y nos preguntamos, nuevamente por qué. Es verdad, solemos encontrar las respuestas a nuestras incógnitas en nuestras islas, después de ser hundidos una y otra vez por las potentes olas de la duda y la desconfianza, y terminamos siendo golpeados por uno que otro coco caído del cielo como señal de que sigue habiendo un mundo real que nos espera cuando estemos listos, aunque nunca estamos del todo listos. Terminamos regresando a esa isla cada vez más seguido, esperando que la lluvia formada por nuestras propias lágrimas no derramadas lave todo lo que contenemos, y podamos volver a la realidad listos y de una manera más pura que antes. Pero la lluvia es efímera, los sentimientos son efímeros, nuestras ensoñaciones son efímeras, la vida misma es efímera, y tarde o temprano, volvemos a tener esa horrible sensación, un hueco en el corazón que no podemos tapar aunque lo intentemos, que no se quiere curar, formado por dolor agonizante, sentimientos encontrados y un típico je ne sais quoi.

martes, 28 de diciembre de 2010


En una noche de verano fresca como en este mismo instante dije: "Voy a entregarle mi energía a alguien que la necesite más"... Luckily, I chose you.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Si una imagen vale más que mil palabras... tengo una biblioteca en la cabeza.
En este momento pasan por mi mente miles de imágenes entremezcladas, sobre temas varios, y lamento admitir que no estoy pensando con claridad. Nuevamente, ese je ne sais quoi inexplicable se adueña de mí y soy incapaz de distinguir algo más allá de los auriculares y suave tecleo. Es como estar en una burbuja, flotando lejos, cada vez más lejos de todo. Veo cómo se desvanecen los objetos a mi alrededor y esa imagen de un hogar algo más adecuado que el mío propio se ve cada vez más lejos, más allá del horizonte, mientras viajo a través del tiempo, atravieso este mundo en un segundo, las fronteras no son nada para mí, no existen los límites. Me olvido de todo, me pierdo completamente en tiempo y espacio, y las preocupaciones mundanas de cada día se quedan a una considerable distancia de mí, las veo irse cada vez más lejos, mientras yo avanzo hacia el infinito horizonte de un mundo demasiado hostil.
Cada vez más lejos de la superficie terrestre, veo todo desde otra perspectiva, mis sueños se incrementan y mis anhelos se vuelven realidad entre imágenes abstractas de una imaginación demasiado creativa. Todo se ve tan real que quisiera quedarme allá siempre, viendo cómo obtengo todo lo que quiero, pero, tras darle miles de vueltas al asunto, me doy cuenta de que extraño la realidad y todo lo que eso abarca. En mi mundo, las cosas se ven perfectas, pero nada de lo que me rodea es real, es solamente una ilusión, en cambio, en el mundo real, todo es más llamativo, las cosas son más espontáneas.
Y así decidí volver a la Tierra a ocuparme de mi vida y añadirle a todo esto mis sueños infinitos.

domingo, 26 de diciembre de 2010

¿Sirve de algo ilusionarse?


La verdad, cada día lo pongo más en duda, porque terminás obsesionándote con una idea, imaginando mil y una posibilidades, y después, llega el momento de enfrentar la cruel realidad y, seamos sinceros: querés golpearte la cabeza contra el pavimento. Pensás, le das vuelta al asunto y nunca terminás de entender por qué las cosas son como son. A lo mejor es por el simple hecho de ser una soñadora, por estar a miles de kilómetros de donde realmente te encontrás, creando tu mundo ideal, viviendo tu vida perfecta, dejando de lado todo aquello que te consume diariamente. Al final, después todos tus sueños terminan rotos en el piso, y vos ves como tu mundo entero se desintegra, y vas al revés, nada parece ir bien, aunque siempre, en algún momento, el sol vuelve a brillar.

¿Sirve ilusionarse? No, pero los soñadores no pueden evitarlo.

sábado, 25 de diciembre de 2010


Es increíble cómo una careta puede ocultar la personalidad de alguien, es ridículamente increíble.
Una sola idea, definitivamente, puede llevar tu concentración en la realidad a los extremos, te puede ausentar completamente de la vida diaria, aislarte de todo lo que te rodea de una manera insoportable. Un solo pensamiento, que desencadena tantos, y tantas posibilidades que considerás casi imposibles. Tan imposible que con el simple hecho de tenerlas, ya querés dejarlas de lado, pero una parte de vos te dice que sigas, que no perdés nada por simplemente soñar. No sabés a cuál idea obedecer. ¿Obedecer? No es obedecer si seguís a tus instintos, porque no obedecés a nada ni nadie, solamente, como siempre, decidís seguir tu camino sin importar las consecuencias, entonces, en estas situaciones, es mejor dejarse caer al vacío y ver qué pasa. Eso no significa que estés librando todo a la suerte, y que no te importe nada, tampoco que quieras el camino fácil o abandones todo antes de siquiera empezar, sino que creés que seguir a tus impulsos no siempre es lo mejor. Entonces, te sentás, y esperás una buena oportunidad, un indicio de que el camino que estás eligiendo es el correcto. No tiene sentido seguir pensando las cosas cuando estás seguro de que ya llegaste a una conclusión, de que ya sabés todo lo que debés saber (más de lo que querés saber), es terreno desconocido, y sabés que un paso en falso puede terminar en catástrofe, aunque tenés bien claro a dónde te estás metiendo, conocés las posibles consecuencias (nada alentadoras, debo decir), los riesgos que te esperan en este nuevo camino, pero sos tan, tan, tan orgullosa que vas a seguir adelante, te vas a arriesgar, solamente para no arrepentirte más tarde, aunque el remordimiento no forma parte de tu personalidad, claro está.
Últimamente, mi mente está tomando rumbos desconocidos, y a la primera distracción, se estanca.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Fool enough to stay when I should go.

Se me planteó un nuevo problema: soy demasiado impulsiva. No pienso en lo que hago, en las posibilidades, en la verdad (la cual es segura, no una simple duda). Y ahora, que tengo la mente total y completamente libre, termino pensando en cosas que no valen la pena. Me dicen que no siga a mis instintos, pero ya tengo dos problemas con esto, el primero es que no creo poder, no a esta altura, y el segundo es que no sé si quiero, no simplemente porque mi personalidad está constituída principalmente por un elemento: la contradicción, y seguir lo que dicen me resulta complicado, me dicen que no, y yo redoblo la apuesta cada día. Es insoportable el hecho de saber que seguir adelante no vale la pena, pero sentirte incapaz de abandonar a medio camino, soy lo suficientementemente idiota como para quedarme cuando debería irme, como dice Bon Jovi, y lo peor es que soy completamente consciente de eso, me da cierta impotencia. Una necesidad de avanzar, y la obligación de retroceder, es humillante sentirse tan... así. No tiene nombre, porque es un sentimiento contradictorio, es algo que tengo que realizar yo misma, es algo que tengo que descubrir yo misma, es algo por lo que tengo que luchar a mi manera (una no muy recomendable, debo aclarar)
Me molesta saber las cosas y no querer aceptarlas, puro orgullo, puras ideas y sentimientos entremezclados, que terminan atándome, encadenándome. Detesto ser tan así como soy, pero me gusta el hecho de seguir luchando por lo imposible, por lo que posiblemente me termine haciendo daño (así de masoquista soy). Soy lo suficientemente imbécil como para tener estos sueños tan futuristas, imposibles, y creer que pueden llegar a hacerse realidad. No soy negativa, sino realista ¿Qué posibilidades tengo?
Necesito, definitivamente, una distracción lo suficientemente fuerte como para mantenerme alejada de esto, necesito escaparme, pero no quiero alejarme, ¿Debería darme por vencida y simplemente dejar de luchar contra esto, dejarlo ganar? No puedo, no quiero, no debo ¿O sí? Es una sensación rara, estoy tan feliz como me es posible, y tan mal, tan enojada, tan encontra del mundo, con tanta impotencia que rompería todo en pedazos. No sé si es odio mal dirigido, si es contra mí misma, contra el mundo, contra alguien en especial. Una angustia demasiado profunda como para salir de ella me inunda, un je ne sais quoi (usó mucho esa frase últimamente, cómo nunca sé nada, me viene bien). ¿Me estoy volviendo loca, o ya lo estoy?
Perdida, perdida, perdida ¡Basta de perderme! No hay consejo que me sirva, palabras que me consuelen, o arte que me llene, me siento tan vacía, y tan llena al mismo tiempo.

martes, 21 de diciembre de 2010

¿POR QUÉ?
Ok, se me acaba de ocurrir un posible destino bastante catastrófico para mí misma y cualquiera que disfrute del arte de las letras: ¿Qué pasaría si un día mi imaginación muere, me quedo sin palabras, caigo en la repetición de prosas vacías? La idea se me ocurrió porque creo que voy directamente a eso, es un cambio que está empezando ¿No les parece que muchas entradas están basadas en ideas similares a entradas publicadas con anterioridad? Intenté buscarle una respuesta, y creo que se debe a que escribo sobre lo que me pasa, mis broncas, por así decirlo, mis puntos de vista, y esas son cosas que no cambian de un día para el otro... Hoy odio las mismas cosas que ayer y veo el mundo a mi manera, al igual que la semana pasada, y, sentada en este sillón, veo el mismo árbol de todos los días por la ventana, y escucho los ruidos de los autos que pasan por la calle, como siempre, veo las lucesitas navideñas en los balcones circundantes, esucho el traqueteo del ventilador de techo y los incesantes golpecitos histéricos en el teclado, además de la radio en la habitación de mi abuelo. Definitivamente, todo esto es bastante rutinario, cada día lo mismo, lo que cambia mi forma de ver el mundo, lo que escribo, son las experiencias. Por eso, justamente, llegué a la conclusión de que es imposible que a una persona se le sequen las ideas, se le agote la imaginación, se quede sin palabras, porque por más veces que pases por lo mismo, siempre vas a tener una forma diferente de verlo, diferente del día anterior, y aunque sientas lo mismo, esos sentimientos van a estar acompañados de un inexplicable je ne sais quois, algo que va variando con el tiempo, con las experiencias por las que pasás. La inspiración sigue viniendo de las mismas fuentes, por eso todo tiene una raiz bastante similar, pero nunca vas a poder parar la fluidez de tus pensamientos, la manera en que las ideas brotan de tu mente y piden ser expresadas de algún modo (en mi caso, de este modo, con las letras), jamás vas a poder quedarte sin palabras, porque palabras sobran, y, si hay algo que siempre vas a tener, va a ser una oportunidad para expresarte, entonces va a ser como un círculo: se forman ideas nuevas, las expresás y ya se están formando otras listas para ser catapultadas a la sociedad.
Qué lindo es saber que algunas cosas son infinitas.

El tiempo pasa, pasa, pasa, y cuando te querés acordar... está terminando el año.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Never Gonna Be Alone



You've gotta live every single day, like it's the only one. What if tomorrow never comes? Don't let it slip away, could be our only one, you know it just begun. Every single day.
Nickelback.

Sólo están para dar lástima

Viviendo en su mundo de vulgaridad para llamar la atención, sin tener el más mínimo respeto por sí mismas ¿Cómo esperan que las trate la sociedad si lo único que hacen es rebajarse a una velocidad alarmate? ¿Cómo pretenden que se las respete si ni ustedes se respetan? A mí no me inspiran otra cosa que no sea pena y repulsión, por varios motivos:
Pena, por el simple hecho de que no saben lo que hacen, y desgraciadamente nunca se van a dar cuenta de eso, no les va a caer jamás la ficha de que no valen nada siguiendo ese estilo de vida tan desastroso que llevan. Son juguetes de una sociedad que busca que estén así, se las ve caer más y más bajo, y nunca van a salvarse del crudo destino que les espera cuando llegan al fondo. Un día, van a querer salir a flote, pero ya van a tener más que escrito todo su destino, y van a tener una etiqueta pegada en la frente de por vida. No se van a sacar más de encima todos los errores que cometieron.
Repulsión, porque no entiendo cómo alguien puede caer tan, tan bajo y seguir hundiéndose, al parecer por su propia decisión. No quieren cambiar eso, prefieren seguir alimentándose con su propia vulgaridad y pateticidad, yendo abajo, abajo, abajo. A un hoyo que ellas mismas cavan, del cual les es imposible escapar, porque está sellado con sus propia vulgaridad y falta de autorespeto. Se regalan, no se valoran, y les da exactamente lo mismo lo que sea de ellas, una vez que empiezan, no paran.
Esa es mi generación, una vergüenza terrible, vergüenza ajena, vergüenza de mí misma, por pertenecer a la misma generación que estas ¿Personas? (¿Lo son?). Por suerte mi autovaloración y mi preocupación por mí misma me separan radicalmente de ellas, de lo que son, de lo que aparentan, de lo que hacen y lo que no hacen, somos de círculos diferentes, y no puedo hacer nada más que agradacer por eso.

sábado, 18 de diciembre de 2010

No puede ser.


Un día perfecto, definitivamente, puede ser arruinado por una mala noticia. Es horrible saber que otro de tus grupos favoritos de a poco se deshace, primero Fall Out Boy, que decidió cortar por las buenas y dejar su carrera en suspenso hasta nuevo aviso, y ahora Paramore. No se están separando, pero el hecho de que los Farro estén dejando el grupo cambia bastante las cosas, porque una parte de ese estilo diferente que tiene el grupo se va a ir con ellos al dejar de hacer su aporte a la banda. Y así es como me enteré, escuchando una de mis canciones favoritas suyas, Here We Go Again, leyendo la sección del blog en Paramore.net, después de que una amiga me dijera que se separaban. Estaba esperando algo peor, no se están separando, pero es un cambio bastante drástico. Pasaron a ser un trío, solamente Hayley, Jeremy y Taylor. Creo que la ausencia de los hermanos Farro se va a notar bastante, es muy probable (y eso espero) que su música siga yendo por el camino en el que ahora está, me gusta mucho su estilo, pero algo diferente va a haber, una especie de vacío entre cada acorde un agujero negro al terminar cada estribillo, un abismo infinito en cada palabra, un je ne sais quoi inevitable. No esperé que esto pasara, sinceramente, siempre vi a los Farro bastante unidos a la banda, creí que, pasara lo que pasara, Jeremy, Hayley, Josh y Zac iban a ser siempre los miembros originales, sin importar los demás, que podrían ingresar o abandonar la banda, ellos iban a estar siempre ahí, poniéndole un toquecito especial a cada momento con su música. Realmente me puso muy mal recibir esta noticia, al principio creí que sería un rumor solamente, pero al leerlo en Paramore.net ya no me quedaron dudas. Desde mi punto de vista, fue algo bastante inesperado, sin dudas me produjo un pequeño hoyo negro en el corazón, siendo una gran fan suya. Tengo un poster pegado frente a mi cama, donde están ellos, todos, me había acostumbrado a esa imagen de la banda, a despertarme cada día y ver esa foto, donde son una unidad, más que cada uno un individuo. Hoy es el comienzo de una nueva era para todos sus seguidores, una era que puede ser buena o mala, dependiendo del punto de vista que se la vea, dependiendo de la forma en que se tome la noticia, de la manera en que ellos decidan seguir, porque evidentemente, por lo que publicaron, no van a parar ahora.

Hay algo que todavía no me cierra ¿Por qué a esta altura de su carrera? Siguen siendo una banda relativamente nueva, no son legendarios, pero están llegando lejos, muy lejos, cosechando más éxitos que fracasos, alcanzando las estrellas ¿Por qué abandonar cuando se está tan cerca de un objetivo que tienen en común?

Voy a extrañar todo lo que era Paramore, pero estoy lista para lo que venga ahora, más allá del dolor de toda fan después de enterarse de la noticia que tanto me destruyó. Siempre los voy a recordar como los conocí: un grupo de loquitos, unos ídolos, que le pusieron música a mi vida, que me ayudaron a superar mis momentos más difíciles, donde no había ninguna persona que pudiera hacerme sentir bien, ayudarme, acompañarme, no quería a nadie cerca, solamente necesité a Brand New Eyes para salir adelante, lo había estado esperando durante mucho tiempo, y llegó en el momento justo cuando mi vida empezaba a colapsar. Ya pasó más de un año de eso, pero todavía me acuerdo de todo, y creo que gracias a esas experiencias tuve una experiencia más placentera con su música, es increíble lo que un par de acordes y una letras increíbles pueden ayudar en momentos donde todo se viene abajo. En ese momento, creé un lazo bastante estrecho con la banda, podía sentir sus letras sonando en mi cabeza, la pasión que le ponían a su música, las ganas con las que salían al escenario. Admirable. Sencillamente admirable. Este grupo, más que cualquier otro, me ayudó a salir adelante, me indentifiqué mucho con su música, en diferentes momentos de mi vida, desde poner su playlist en mi celular para moverme por la ciudad hasta escuchar sus CD sumida en un llanto digno de una novela de mal gusto. Formaron parte de mi vida, y lo van a seguir haciendo, van a seguir haciéndome sentir exactamente lo mismo cada vez que los escuche, pero ahora su música va a estar incompleta.

Simplemente agradezco poder haberlos conocido como lo que fueron, lo que siempre van a ser para mí.
Vienen siendo tres fines de semana consecutivos con un clima ideal: lluvioso, frío y otoñal. Durante todo el día no pude evitar recordar esos fines de semana lluviosos, sin saber qué hacer. Una época en la que me compraba un libro día por medio, porque no sabía en qué más gastar mi tiempo. Recién arrancaba el año escolar, no había casi nada de tarea, acababa de empezar teatro y en inglés hacíamos repasos de los años anteriores, nada demasiado importante. Pasaba todas las tardes en la casa de mi mejor amiga, sentadas efrente de una pantalla. Me acuerdo que cada vez que nos quedábamos sin ideas poníamos Crepúsculo y la veíamos una y otra vez. Nos sabíamos los diálogos de memoria, pero verla nuevamente era como redescubrir una isla desierta, llena de sorpresas. No tiene sentido, pero hoy me sentí como en uno de esos días, como si, más que Diciembre, fuera Abril.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Oh... la liberté.


Te fuiste al carajo. Así de corta. Lo extraño es que ni siquiera me molesta lo suficiente como para odiarte o querer cobrar venganza. De ésto dependía seguir incluyéndote en mis planes o dejarte en paz, ahora ya sé, y gracias a Dios me hiciste saber indirectamente que no me soportabas ¡Porque sino YO iba a quedar como una forra! Ahora que sé que no te importa, me saqué un peso de encima, y puedo organizar todo todo en paz, con el lugar que dejaste libre, pude hacer entrar a alguien más valioso en mi agenda. Así que, al fin y al cabo, gracias por ser una bestia animal falso de los abismos más profundos, por fin mostraste finalmente lo que sos, no más máscaras ¿No?
Al menos, no por un tiempo... mejor dicho, nunca más, no te voy a ver nunca más.
No me afecta.
Yo cometí mis errores, temo decir que no fui de las personas más simpáticas con vos, en realidad, siendo sincera, fui una persona total y completamente hostil. Me salió de mi envenenadísimo corazón, y creo que no lo lamento. La verdad es que hay gente que te banca, y hay otros que a la primera complicación o desmotración de desacuerdo entre ideales se toman el primer avión al olvido que ven. Fuiste del último grupo, al primer contratiempo, buscaste una salida. COBARDE.
Ahora, las cosas salen como yo quiero, y me parece genial ¡Ya era tiempo de acertar una! La verdad es que únicamente me está yendo bastante bien, más que nada, porque me siento bastante libre, no sólo en mis decisiones, sino en mis pensamientos, al no estar atada a tantos horarios, tengo más tiempo para reflexionar las cosas, hacer lo que me gusta, poner la música a todo volumen y cantar desafinadamente como si al no hacerlo mis pulmones fueran a explotar. Tantas emociones que querían salir, tantos recuerdos que querían ser revividos. Pintan para ser unas vacaciones hermosas, porque últimamente ni las sombras más oscuras me apagan, ni siquiera las peores personas logran tirarme abajo, llevo el optimismo como estandarte, y no me para nadie.
Je ne sais quoi.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

A different side of me: No más que otra simple apreciación sobre mi persona.

  • Hablo gritando, y defiendo mis puntos de vista a muerte, sin importar lo que piensen o digan los otros (siempre y cuando yo no esté equivocada, en dicho caso, acepto mis errores, y me callo), a todo aquel que quiera hacerme cambiar de opinión le regalo un pasaje sin regreso a las nubes, a lo mejor viendo el mundo desde mi punto de vista aceptan que soy diferente a ustedes.
  • No, no soy Lara, la Magnífica Omnipontente Soñadora, soy Lara, y así como soy simplemente eso: una persona, quiero que me respeten por serlo. Todos tenemos derecho a dos cosas escenciales: el respeto y la libertad de expresión, por eso, más allá de las ideas de los otros, yo voy a seguir diciendo lo que digo y haciendo lo que digo, porque no me importa lo que la sociedad quiera que yo sea, me preocupo por lo que soy.
  • No me gusta el deporte, pero denme patines y soy la persona más feliz del mundo. Tengo que admitirlo, porque soy bastante franca y veo la realidad: no patino bien, tengo un equilibrio pésimo, pero me siento demasiado bien arriba de los patines como para dejarlo por completo (abandoné dos veces, y en 2011 arranco de nuevo).
  • Amo la música, pero soy incapaz de tocar algún instrumento, eso lleva tiempo y esfuerzo, y yo prefiero enfocarlo en otro tipo de acitividades, de todos modos, ni siquiera tengo apoyo como para aprender a hacer algo porque tengo "los horarios saturados", y en parte es verdad. No puedo hacer ni la mitad de las cosas que querría hacer, por falta de tiempo, pero aun así me gustaría intentar, aunque no quiero volver a abandonar y dejar las cosas por la mitad.
  • Acá va una para los ignorantes, animales analfabetos que me prejuzgan. Hay una diferencia entre egoísmo y egocentrismo, el egoísmo es un excesivo aprecio de una persona por sí misma que hace que se preocupe por sí misma y no por los demás, el egocentrismo es también una exageración en el aprecio de la persona, pero en este caso, hace que dicha persona se crea el centro de atención, lo máximo, lo mejor de lo mejor, y crea que los demás no son nadie. Si quieren algo más 'oficial' acá tienen las definiciones según WordReference.com: Egoísmo: Excesivo aprecio que tiene una persona por sí misma, y que le hace atender desmedidamente a su propio interés, sin preocuparse del de los demás. Egocentrismo:Exagerada exaltación de la propia personalidad, hasta considerarla centro de la atención y actividad generales. Yo admito que soy egoísta, de ahí viene mi filosofía de "Hago lo que tengo ganas, soy libre y no me importa lo que pienses sobre mí", la cual no voy a explicar porque es imposible que esté más explícita, pero no soy egocentrisma, no me considero lo mejor de lo mejor, porque no lo soy y no sé cómo hacerles entrar eso en la cabeza. Es obvio que cuando a alguien le pasa algo bueno se va a alegrar por sí mismo, el egoísta va a considerarse diferente por eso, se va a poner contento y punto, el egocentrista lo va a publicar en todos los diarios con una foto suya y un epígrafe que diga ''La persona más hermosa del mundo se destacó en (inserte actividad aquí), y quiere que ustedes, insignificantes pueblerinos, lo sepan y la admiren como su superioridad lo demanda'' No, no soy así, me parecería una estupidez pensar de semejante manera, nunca vas a terminar de ser el mejor, podés destacarte entre un grupo de personas, pero nunca vas a ser lo mejor de lo mejor, siempre va a haber alguien que se destaque en lo mismo que vos y te supere. No tiene sentido considerarse el centro del mundo, porque siempre va a haber alguien a quien no le importás y que obviamente va a opinar diferente a vos, ese no es motivo para mortificarlo diciéndole que tiene que servirte como buen esclavo sin chistar ¡Abran los ojos! Estoy segura de que no soy así, todos tenemos algo malo en nuestra personalidad, algo que deberíamos cambiar, pero cuesta, en mi caso: soy egoísta, NO egocentrista. (Si después de semejante explicación todavía no entienden, los invito a consultar a la Real Academia Española y confirmar mis suposiciones bien fundamentadas).
  • Soy bastante vengativa, pero de una manera no muy explícita. Prefiero atacar las pequeñas cosas, en vez de poner una bomba en la casa de la víctima ¿Entienden? Me gusta que la gente que en algún momento me causó algún mal esté en la situación en la que yo estuve, pero muchas veces prefiero dejar que sean las vueltas de la vida las que les pongan los obstáculos para no conseguir siempre lo que quieren. Suena estúpido, pero a veces ver el fracaso de aquellos que quisieron hundirte es bastante reconfortante.
  • No sé si me gusta enamorarme, es un hecho. Le encuentro demasiadas desventajas como para que me agrade la idea. He aquí varias de ellas: demasiada confusión, pueden no sentir lo mismo, estar enamorado le entrega a la otra persona un poder sobrenatural sobre vos haciendo que termines a su disposición, en resúmen, te termina haciendo débil a la larga, no siempre termina bien. Prefiero verlo desde afuera, como una expectadora anónima, y no sufrir los daños colaterales.
  • Le aclaro a todo aquél que quiera entrometerse entre lo que quiero y yo, puede resultar gravemente herido. Soy capaz de hacer cualquier cosa por algo o alguien que quiero mucho.
  • Me interesa mucho el medio ambiente.
  • Me pinto las uñas de colores insólitos, muchas veces no quedan dos uñas del mismo color.
  • Cuando quiero, soy bastante forra. Tanto, tanto que muchos excluidos de un día para el otro de mi vida (algunos bastantes...) y no les hablo nunca más, después no entienden nada, pero algo me habrán hecho, sino soy bastante amigable. Prefiero no tener problemas con nadie, pero algunas de las personas que me rodean me ponen nerviosa, y sus comentarios, son para arrancarles las cabezas lenta y dolorosamente.

Algún día seguiré, me está esperando un capítulo de una de mis series favoritas, así que tengo que dejar esto de lado para dedicarme por completo a ver en detalle a Ian Somerhalder.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Una vez, estaba viendo un documental sobre escritores latinoamericanos con mi tío. En un momento, aparece en la pantalla un hombre cuyo nombre no recuerdo, y dice: "Una vez, le entregué un manuscrito de un cuento corto que estaba por terminar a mi mentor, para que me dijera cómo estaba quedando y me orientara un poco más. Leyó los primeros dos renglones y me miró severamente por encima de la hoja, y me dijo 'Antes de entregarlo, tenés que aprender a escribir', como no entendí a qué se refería, porque yo, obviamente, sí sabía escribir, se lo pregunté, y me respondió lo siguiente '¿Por qué ponés 'por el sendero venía andando un viejecillo' en vez de 'por el camino andaba un viejito'?'. No le pregunté nada más, y me fui, porque si le seguía preguntando, iba a seguir remarcándome lo desastroso de mi escritura''.
No me pregunten cómo, después de tanto tiempo, me acuerdo las palabras de ese hombre, no sé quién es, o quién era el mentor, pero me acuerdo de haber visto ese documental una tarde con mi tío, y anoche soñé con eso.
Mi mente inquieta me mantuvo pensando, como siempre, incapaz de permitirme dormir un rato más, y reafirmé una idea que tengo hace bastante tiempo: generalmente, las personas que se consideran a sí mismas escritoras, proclaman sus hazañas con palabras incomprensibles y carentes de sentidos, que están ahí para llenar el vacío de sus palabras. Conozco a un par que son así, y creo que eso se debe, principalmente, a que quieren tener aires de grandeza por algo que no dominan, porque, obviamente, para poder escribir algo que transmita un sentimiento, que inspire, que sirva, tenés que tener una mínima idea de lo que estás haciendo. Estas personas, directamente se sientan y empiezan a escribir cosas que ni ellos entienden, proclamando ideas que no son suyas, adornándolas con un par de palabras por acá, un punto y coma por allá, y creyendo que en sus manos tienen una obra maestra, cuando, en realidad, cualquier ser pensante que lea eso se queda sorprendido por la ignorancia de quien lo escribió, y le dan ganas de romperle la nuca con un yunque. Eso me pasa bastante seguido últimamente, porque descubrí que muchos se creen Borges y todavía no aprendieron a armar oraciones coherentes.

viernes, 10 de diciembre de 2010

El dulce sabor del éxito, definitivamente, es lo que me impulsa a seguir adelante y retomar lo que antes abandoné por causas diversas. Gracias a Dios, alguien aprecia mis esfuerzos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Harta

Estoy cansada de toda esta presión social del hecho de que quieran hacer que me relacione con gente con la que sinceramente no me llevo, que ni siquiera me hablo. No sé qué sentido le encuentran a obligarme a llevarme bien con personas que no veo nunca, que tampoco me interesan mucho que digamos porque, si lo hicieran, tendría otro tipo de relación con ellas. Nunca me gustó que me obligaran a hacer cosas, a ir a lugares donde no quería a ir, a juntarme con gente que no me interesa, y ahora me molesta mucho más que antes. Tengo derecho a elegir las cosas que quiero hacer o no, también a ver a la gente que yo quiera, porque es mi vida, son mis decisiones y, también, cometo mis errores. Me gustaría decirles que no se metan, desde lo más profundo de mi ser, en mi vida y que me dejen hacer la mía, con mis amigos, con la gente con la que sí me llevo bien, que me permitan ir a los lugares que a mi me plazca. No tengo cinco años, ya no es como antes, cuando me metían en el auto y no me quedaba otra que ir a donde me dijeran y hacer lo que quisieran que hiciera, ahora, que puedo elegir, prefiero quedarme lejos de todo esto.
Ella caminaba por la calle, con la mirada puesta en un punto fijo a lo lejos, no le prestaba mucha atención a lo que sucedía a su alrededor, simplemente se enfocaba en un eterno horizonte oculto entre los edificios de su ciudad. El pelo salvaje, ondulado y despeinado, se agitaba con el viento a su alrededor, y brillaba de una manera diferente bajo las nubes del mediodía, que goteaban inconstantemente. Daba pasos largos con sus Converse negras, y en una mano sostenía la tira de una cartera redonda que llevaba a todos lados, ni siquiera ella misma conocía el contenido exacto de ese bolsito, porque nunca lo vaciaba, se limitaba a agregarle cosas con todas las salidas, hasta que no quería cerrar y se veía obligada a sacar cosas. Siguió caminando, era una corta distancia la que tenía que recorrer, pero le daba tiempo de pensar y, entre todas sus cavilaciones, se dio cuenta de que era una más de todas aquellas personas invisibles que rondaban la ciudad. La idea le gustó, en cierto punto, porque significaba que estaba rodeada de gente igual a ella, y no resaltaba entre la sociedad, lo cual le daba exactamente lo mismo, porque no necesitaba la constante atención de cada citadino conocido o desconocido que le pasara por al lado, pero también tenía sus motivos para negarse a aceptar esta idea de la invisibilidad abiertamente, y entre ellos estaba esa idea tan formada sobre la sociedad que ella tenía, que le impedía pensar que todos eran iguales, y que la llevaba a creer que todos somos diferentes en cierto punto, todos tenemos algo que nos hace únicos y nos da independencia de los demás y de sus actos, permitiéndonos llegar donde nosotros querramos hacerlo, dandonos independencia y haciéndonos tan liberales como nosotros querramos, al fin y al cabo, cada cual ata sus cadenas a lo que le impide avanzar, y crea su propia condena al no superar sus obstáculos. Desde su punto de vista, el destino es lo que nosotros hacemos de él.

Todos tenemos alas, pero sólo unos pocos saben volar.

martes, 7 de diciembre de 2010

Contra toda esa mala onda que irradian las personas últimamente. Parece que cada día están más dependientes de su insensibilidad irremediable, y la tristeza que esparcen por el mundo es, en su tamaño y gravedad, comparable con el agujero en la capa de ozono. Pero yo no voy a dejar que ustedes, backstabbers, fracasados, irremediables perdedores, arruinen mi verano, mi felicidad. Sonaré como una mala persona, pero, sinceramente, me cansé de las personas que lo único que buscan es perjudicar a los demás, bien pódrían poner sus esfuerzos y su energía en algo más productivo (como, por ejemplo, su propio bienestar o malestar), o al menos en algo que no consistiera en perjudicarme a mí y a mi vida. No tengo la vida perfecta, pero al menos no quiero terminar tan amargada como ustedes, dedicándome a vivir como un parásito aspirando la energía y buena onda de la gente (no digo que yo sea la persona con la mejor onda del mundo, pero al menos la peleo para ser feliz, y, a pesar de las circunstancias, la sigo remando). No voy a permitir que, después de todo mi esfuerzo por ser feliz y defender mis ideales, vengan ustedes a derrumbar lo que tanto me costó construir, tengan vida propia y enfóquense en eso. Si siguen siendo tan patéticos como creo que son ahora, limítense a mirarme de lejos y por respeto a mi persona, no decir más de lo que deberían. El necio grita, el inteligente opina y el sabio calla. Ustedes, como irremediables necios (dicho con toda la onda, posible, aclaro) van a seguir gritando y proclamando aquello que creen correcto pero es lo más errado que escuché en mi vida. Toda esa vibra negativa que irradian me resulta repugnante, yo no soy la persona más optimista del mundo, pero al menos intento vivir mi vida al máximo, independientemente de los demás, sin depender de ellos, sin tener esa necesidad que ustedes tienen de hundirlos para estar mejor, soy lo que soy, pero sigo estando un paso más adelante que ustedes en esto, sigo siendo un poco más viva como para darme cuenta que hay que disfrutar la vida, porque es una sola, y que su mala onda no sirve de nada, yo, en mis días de ira, intento, al menos, no contagiar al resto, no perjudicarlos, seré muy egoísta y todo lo que quieran, pero al menos me preocupo por el bienestar de los otros e intento no perjudicarlos como ustedes intentan hacerlo. Pienso seguir adelante, con todas las trabas que me pongan, con todos los obstáculos que tenga que superar, no voy a estar siempre en plena felicidad, pero voy a pelear por conseguirlo, así, al menos, lo estaría intentando, cosa que ustedes no hacen ¿No? Tan metidos en su patético enojo como para darse cuenta de lo que hacen. No me hieren, no me producen nada excepto lástima, y, sinceramente, desde el fondo de mi ser, espero no volver a cruzarlos nunca más, nunca, no por escaparme de los obstáculos, sino para que encuentren alguien más en quien fijar su odio, porque yo no doy más, y si hoy pudiera, los encerraría en la mazmorra más oscura que encontrara. Lamento decirlo, lamento sonar macabra, oscura, forra, pero es así mi manera de pensar.
Ahora, me voy a ir a disfrutar mi vida, a seguir adelante y a pasarles por encima a ustedes y a todo lo que representan.
Me molesta la gente que imita a otras personas, en sus actitudes, la forma en que se ven, sus opiniones, gustos y formas de ser. Entiendo que estén en plena búsqueda de su personalidad, que quieran darse cuenta de quienes son realmente, pero no creo que la mejor forma sea hacerlo imitando a otros. No tiene sentido, porque terminan por perderse a sí mismos cuando lo que realmente quieren es encontrarse. Después nos quejamos de la sociedad en la que vivimos, cuando, en realidad, se hacen juicios sobre las personas dependiendo de lo que aparentan, de lo que hacen o lo que ven. Eso también contribuye a la confusión entre individuos que terminan pensando lo mismo enfrascados en una sociedad que no acepta diferencias, donde o sos del rebaño o sos un exiliado social.
Yo prefiero ser una exiliada social y no mezclarme con el resto.
No soy ni privilegiada ni una basura, soy lo que soy, y no creo que nadie deba venir a decirme cómo tengo que ser o qué tengo que hacer, porque siendo así me conformo, y si soy feliz ¿Qué importa el resto? Sueno bastante egoísta, es porque lo soy, pero si no me pusiera a mí misma como privilegio ¿Quién lo haría? La respuesta es bastante simple: nadie, por lo que prefiero seguir mi camino y hacer lo que quiera, y no seguir ninguna regla social que me pueda llegar a apartar de lo que realmente soy, de lo que quiero ser. En este momento, lo que quiero ser, es yo misma, no me interesa cambiar ninguna cualidad en mí por el momento, y prefiero seguir adelante.
Quienes estén dispuestos a seguirme el ritmo, bienvenidos sean.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Creo que esta debe ser como mínimo la tercera entrada que le dedico a esto. Son las cuatro de la madrugada, estoy en una casa ajena, lejos de mi casa, de mi lugar de armonía, y tengo la necesidad de escribir. Creo que ahora sé qué me pasa, pero no entiendo por qué sigo cometiendo los mismos errores. Soy incapaz de derramar una sola lágrima lejos de mi mundo, donde las paredes son tan guesas, las barreras tan impenetrables, que nadie puede entrar, donde no hay nadie salvo yo. Acabo de romper una promesa, pero necesitaba enchufarme a los auriculares para viajar hasta allá. Vivo diciendo que odio mi casa y todo lo que eso representa, pero estando lejos me di cuenta de que eso es lo que soy, yo odio lo que más quiero. Necesito canalizar todo lo que tengo adentro, y la única manera de hacerlo ahora es escribiendo, esto es lo único que me acerca a donde me encuentro conmigo misma. Nunca tuve una ráfaga de inspiración tan intensa estando lejos de mi lugar, nunca tuve tanta necesidad de expresar lo que me pasa estando fuera de mí. Más que nada, supongo que debe ser por mi incapacidad de llorar en estos momentos. Son tantos los sentimientos encontrados en este momento que realmente dudo que haya una mejor manera de expresarlos que escribiendo acá. Es una necesidad, es un deseo, es un anhelo.
Sigo sin entender por qué odio tanto todo. Odio, odio, odio. De eso estoy llena, odio, rencor, resentimiento, y soy incapaz de darme cuenta del motivo. Voy al choque, y después me arrepiento. Todos los días, una discusión nueva, un problema, una contradicción, un giro a la izquierda y de nuevo al fondo. Al centro de la Tierra, a mi isla, a un abismo oscuro donde todo parece estar tranquilo,, pero las apariencias confunden al distraído. Temo decir que las guerras internas conmigo misma me llevan a estar en guerra con todo el mundo, todo el tiempo, y a desquitarme con el que tengo más cerca, las personas que me criaron, que me dieron todo lo que tengo, que hicieron de mí lo que hoy soy. No sé si agradecerles por ello, porque no me considero una persona valiosa en lo más mínimo, y la mayoría de las acciones que llevo a cabo día a día son erróneas y contradictorias. No vale la pena seguir pensando en eso, sé que no, pero mi instinto de ser humano masoquista me lleva a eso constantemente, a hacer lo que me hace da;o y después canalizarlo todo.
The last song.
Todo y nada. Ví la película, y me largué a llorar como una histérica maniaco depresiva, no podía parar, lloré toda la noche hasta que me dormí. Eso fue hace menos de un mes. A los dos días, compré el libro. Es patético decirlo, pero necesitaba hacer algo que me causara algún tipo de malestar, no físico, sino emocional, para poder canalizar. Pero con eso no fue suficiente, a pesar de estar dos días deprimida por eso, y volver a pasar una noche en vela después de terminarlo. Es contradictorio, porque los seres humanos tienden a escapar del dolor, de todo lo que les pueda causar algún tipo de perjuicio, yo, en cambio, de vez en cuando, busco eso, busco ese tipo de dolores que te hacen recapacitar, apagarte y arrancar de nuevo. Hoy, me volvió la locura, y acepté volver a verla. Con dos amigas llorando a moco tendido, con lágrimas de cocodrilo imparables, sobreviví, enroscada como una moribunda alrededor de un acolchado frente a la película. No podía reir, no podía llorar, solamente pensar. Y a eso me dediqué durante toda la película, a pensar, sobre todo lo que me pasaba, sobre todo lo que anda mal conmigo... debería ser tan precisa como un reloj, quisiera serlo, pero es imposible cuando las guerras internas superan cualquier situación externa a mí. Cuesta superar el dolor ocasionado por aquello que lo causa intencionalmente, pero la recuperación, a pesar de ser un proceso bastante largo y pesado,vale la pena. Pensé sobre todo lo que hago mal, y eso me ocupó todo lo que duró. Me hizo bien, a pesar de esas lágrimas contenidas y el constante nudo en la garganta que se niega a desaparecer, porque me di cuenta de que mis errores sí tienen remedio. No estoy tan perdida como creía.
Todavía tengo tiempo de deshacer todos los problemas ocasionados, las guerras libradas, el odio contenido, el dolor inexpresado. Todo a su momento, intensa o levemente, todo va a volver a estar bien. Primero, me conviene aprender a pedir perdón (orgullo, agarrate Catalina), y después arrancar de nuevo, como si nada pasara, intentar remediar todo lo que hice mal, lo que sigo haciendo mal, y dejar de cometer los mismos errores siempre, porque me estoy cansando de necesitar canalizar el dolor y el remordimiento por cosas que vuelven a suceder, constantemente, está en mi carácter ir en contra del mundo, a choque, y no me hace bien. Detrás de eso, supongo que hay un león herido, muy al fondo de esa roca volcánica que ya no late, llamada corazón, debe haber algún tipo de sentimientos encontrados, una guerra que necesita ser librada.
Tengo que irme por un tiempo, esta batalla debe ser ganada, tengo que dejar de poner todo a un lado y pretender que se fue, aunque todo sigue ahí, no puedo seguir pretendiendo que todo termina, cuando sigue ahí, tengo que afrontar las situaciones que la vida me depara, dejar de escaparme. Seré valiente respecto a algunas cosas, pero cuando se trata de mis propios problemas, soy una oveja frente al lobo feroz.
Un círculo vicioso, una escapada, y al fondo de nuevo
Voy a parar alguna vez??????????????????????????????????????
(Como dice una de mis canciones favoritas, tengo un aparato enfermo, se llama corazón)

viernes, 3 de diciembre de 2010

Out Loud.

Deesde mi punto de vista, escribir y hablar no van por el mismo camino: yo escribo para mí misma, pero hablo para el mundo, así que, básicamente, la escritura es una manifestacíón de mi yo interno que sale al exterior por medio de palabras, pero el habla es la manifestación de ideas que quieren ser expresadas y escuchadas, que quieren ser tomadas en cuenta. No me importa si leen esto o no, porque realmente, lo hago por mí misma, para mantenerme cuerda, pero me molestaría muchísimo que no me escucharan cuando hablo o expreso mis ideas out loud, porque todo el mundo merece ser escuchado, y no hacerlo sería una falta de respeto hacia la persona que quiere que la escuchen..

En desacuerdo.


Ciertamente, dudo que quieran ser todo lo que dicen: confunden revolución con capricho, y el deseo de ser libre con la ignorancia del prójimo. No me parece bien, y estoy en desacuerdo con esa idea, con esos ideales tan estúpidos como quienes los siguen, que dan tres pasos adelante y cuatro para atrás, viviendo en retroceso, incapaces de avanzar. Diganme individualista, pero esto de los grupos no me va, prefiero seguir mi camino y no vivir en la ignorancia total como muchos otros, que creen que ignorando la realidad pueden sumirse en un mundo de paz. En realidad, sí, pueden, pero esos es bastante efímero, y viviendo con ese tipo de ideales lo único que logran es dejar de lado cosas y personas que valen la pena, viajando cada vez más constantemente a un mundo imaginario donde el fin justifica los medios, sus caprichos.
Gente de este tipo, tan necia, llena el mundo de una manera inexplicable, no sé de dónde salen tantos o por qué piensan que su manera de ver el mundo está bien, aunque, llegados a este punto, no hay maneras ni buenas ni malas de ver el mundo o la vida, todo depende de nuestra perspectiva, pero sí hay buenas y malas acciones que realizamos a lo largo de nuestras vidas, y eso define nuestro carácter y la manera en la que afrontamos las situaciones que el destino nos imparte, además de influir en lo que las personas piensan de nosotros.
Lo que hacemos y pensamos es lo que somos.