martes, 2 de noviembre de 2010

Ley de vida n°1: No confíes en nadie.

Debo ser la única idiota que toma esto como ley de vida y sigue equivocándose. Parece ser que no aprendo de mis errores, y eso se está haciendo bastante evidente últimamente. Gente que yo consideraba de confianza se dedica a apuñalarme por la espalda e inventar cosas que no son. Está bien, sigan haciéndolo, total yo sé que los mata verme feliz, que los mata ver que yo sé seguir adelante, internamente, los aniquila saber que no me importa lo que digan de mí. Porque en el fondo es así, no me interesa en lo más mínimo, pero me da mucha bronca que le digan esas boludeces a gente que en realidad no tiene nada que ver. Sinceramente, si yo les cuento qué me pasa, me parece de gente basura distorcionarlo a su parecer, para ir y decirle a los otros lo que ustedes quieren que crean. Mínimamente, si creo tener el honor de confiar en alguien, de llamar 'amigo' a una persona, me merezco un poco de respeto y lealtad ¿Tan poca vida tienen que necesitan inventar cosas sobre mí?
Como dijo Oscar Wilde 'Es mejor que hablen mal a que no hablen de uno', pero, la verdad, hay gente que es tan crédula que cree en todo lo que la gente sin vida inventa, y eso me molesta, especialmente si inventan cosas de mí.
Si soy desconfiada de ahora en más, es porque me cansé de confiar en la gente para que después me decepcionen, para que, con un solo acto, derrumben todo lo que llegó a ser nuestra amistad. No me vengan a pedir más ayuda, no me vengan a contar sus cosas, a lo mejor no lo demuestre abiertamente, pero, desde hoy, ustedes están muertos para mí.

1 comentario:

  1. No me contaste al final, pero no voy a perecer en mis intentos >=D (?)

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