domingo, 21 de noviembre de 2010

El viento entra en mi habitación por la ventana abierta situada junto a mí. Es fresco, agresivo, y me da una sensación indescriptible, me calma. Se me congela el brazo izquierdo, y creo que me gusta así, como si fuera un recordatorio de que sigo viva, de que las cosas no son tan efímeras como parecen serlo. En un estado de sumo trance, me percato con seguridad por primera vez en mi vida de que no soy una buena persona. Más allá de mis esfuerzos por ir mejorando día a día, me doy cuenta de que soy la misma arrogante, caprichosa, egoísta y orgullosa que fui siempre (me atrevo a decir que un poco más también). No progreso, es inevitable, pero no avanzo, voy en retroceso y me molesta saber que lo que estoy diciendo es puramente cierto, que, más allá de intentarlo, es todo en vano y sigo siendo un caos, sigo siendo cruel. No me gusta ser así, no quiero ser así, intento evitarlo, pero no hay nada más que pueda hacer. Me quedé encerrada en mi mundo maravilloso donde todo es colorido y brillante, eso me dejó ciega, incapaz de ver la realidad de lo que soy, en lo que me estoy convirtiendo:una basura.

1 comentario:

  1. Pero quizás todo eso sea un mecanismo de defensa que levantaste por alguna razón en particular!
    También opino que ser egoísta está mal pero muchas veces si nosotros no nos preocupamos por nosotros mismos nadie lo hace!

    Y sólo si este problema te hace sentir mal y empezas a odiarte a vos misma, te conviene buscar una forma de dejar de ser así!

    Que andes bien

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