miércoles, 13 de octubre de 2010

Soñar, vivir para soñar.

Bajo la lluvia. (con acotaciones de mi pequeña vocesita sensata que pide a gritos explicaciones sobre las incoherencias -y no tanto- aquí escritas)
Es raro ¿No? Porque a pesar de parecer un león gracias a la fucking humedad, la lluvia me inspira algo inexplicable que sólo se compara con un buen libro y un paquete de rocklets en mano (ya sé, soy absurda cuando quiero). Pasa que hoy llovió (qué noticia, Laru, gracias por mantenernos informados sobre las obviedades del clima) y en un momento estaba sentada en el patio del cole, en la galería, mirando cómo caían las gotas (algo que amo hacer y cada vez que llueve podría salir y correr por toda la ciudad) y salpicaban a su alrededor al producir movimientos ondulatorios en la superficie de los charcos (física me hace daño) y se largó tremendo aguacero. Llovía tanto que la lluvía se veía blanca, las gotas que caían y las que rebotaban contra el piso, era casi una sombra espectral que cubría todo y nada. Es solamente agua cayendo, pero me produce algo, no sé por qué, cuando llueve me acuerdo de algunas cosas, me olvido de algunas otras, pienso mejor, me conecto conmigo misma. El simple hecho de ver o escuchar cómo cae el agua me produce un algo inexplicable. Díganme loca, creo que lo estoy, y cada día más.

1 comentario:

  1. Esas acotaciones tuyas entre paréntesis me matan xD Pero bueno, qué decirte... así se sienten las ovejas negras, Laru. :P

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