martes, 19 de octubre de 2010

Lonelyness and Independence

Cuando se elige el camino de la independencia, la soledad es una de las primeras consecuencias. (con rima y todo) (aclaraciones de mi cerebro incapaz de callarse, acotaciones y otros pensamientos espontáneos y sin sentido)
Empecemos por mi más nuevo descubrimiento (no tanto): estoy rodeada de ovejas, todos iguales, a donde va uno, van todos, y por eso, me dí cuenta de que, entre aquéllos a quienes me refiero, quedamos tres personas auténticas (y un par más capaz que también). Yo decidí por mpi misma, por lo que a mí me gusta, y el hecho de haber tenido que dejar a quienes más quiero por un tiempito solamente por eso no me hace peor o mejor persona, solamente me hace ser independiente. A mi no me importó lo que hiciera la multitud, porque sé lo que quiero y cómo lo quiero. Tengo una base para mi futuro y eso me permite seguir adelante a pesar de las circunstancias. Ahora, me enfrento a la soledad que me acompañó toda mi vida, no me importa, me llama mucho la atención la idea de, realmente, explorar el mundo por mí misma. La soledad me gusta, soy de esas personas que, en ciertos momentos, prefieren un ratito de tranquilidad, una tarde silenciosa a solas consigo misma... eso es lo que me gustá a mí. Sí, soy totalmente sociable y amo estar con la gente que quiero, salir, reirme de la vida, pero hay momentos y momentos (aunque a esto ya lo expliqué hace unos días).
En resúmen: mi propia independencia me lleva a la soledad, y, si es el precio que hay que pagar, no me hago ningún problema.

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