jueves, 9 de septiembre de 2010

Ya pasó.

El momento decisivo ya pasó, a lo mejor debería haberle dado una oportunidad, pero me engaño a mí misma pensando en que hubiera funcionado, sé que no hubiera sido así. Me costó mucho decidirme y al final lo hice, ignorando lo que otros me decian y a esa vocesita insoportable en mi cabeza que me pedía que lo reconsiderara, ya lo consideré demasiadas veces, y mientras más lo pienso, más dudas tengo.
El problema es que ahora, en vez de sentirme aliviada, estoy devastada. Me siento muy mal y me duele haberlo hecho, pero era algo que no tenía solución, porque no avanzaba ni retrocedía. Ahora lo único que me queda es saber que nos lastimé a ambos, y es algo con lo que tengo que vivir, porque no hay vuelta atrás.
Te estuve evitando, y hoy lo hubiera hecho de nuevo (de hecho, me funcionó hasta la salida) solamente para no lastimarte a vos y no lastimarme a mí misma. Sé que te enojaste, que te molestó y que ahora más que nada me debés estar odiando, porque creo que de estar en tu situación me pasaría exactamente lo mismo. Y en cierto punto yo también me odio. No sé de dónde saqué el valor suficiente como para decirlo, supongo que creí que iba a estar bien después de sacarlo todo afuera y de explicarte a vos lo que ya le había explicado a todo el mundo, pero ni tiempo me diste. Te fuiste así sin más, y ahora sigo sintiéndome mal por lo que hice. No debería, porque después de todo, es lo que siento, pero me hace daño saber que arruiné todo, que te lastimé y me lastimé, y que ahora ya está. No volvería el tiempo atrás, no cambiaría mi decisión, pero la próxima vez, antes de aceptar voy a considerar seriamente las circunstancias, porque a veces es mejor decir no.
Ése es mi problema, no sé decir que no. A lo mejor si no le hubiera dado tantas vueltas al asunto nada hubiera pasado y todo estaría bien. Pero creo que el simple hecho de saber que me querías de verdad ( y digo querías porque si yo fuera vos, ahora me odiaría) me hizo querer intentar que surgiera algo. El problema es que no se puede apurar al tiempo, y no se pueden cambiar los sentimientos de un día para otro.
Supongo que de ahora en más esto va a ser un hola y un adiós para siempre, porque yo, en tu lugar, no me perdonaría, y te lo digo de verdad.
Me siento una basura (aunque no debería).

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