viernes, 17 de septiembre de 2010

Es corta.


Ya sé lo que me faltaba para estar en equilibrio de nuevo.
Es raro, pero en ausencia de las cosas, a veces te llegás a dar cuenta cuánto las necesitás, aunque tu mente siga diciendo que no, que no, que no. Es algo que te sale del alma, que te impulsa a querer algo, a ser feliz con el simple hecho de pensarlo.
Cualquiera les puede asegurar que nunca fui muy fanática del patinaje, pero me di cuenta que es una de las cosas que más me gustan, no me pregunten por qué, ni siquiera yo me dí cuenta de eso todavía. Pero bueno, esa no es la cuestión. El tema es que necesito salir, subirme a las ruedas y sentir como si volara de nuevo, después de que te corten las alas, es normal que sientas la necesidad de reanudar vuelo ¿No?, sentir cómo las cosas pasan rápido al lado mío aunque yo sea la que va a la ayor velocidad que me lo permiten las ruedas. Creo que es más que nada eso lo que necesito, velocidad, adrenalina, hacer algo emocionante. Eso es lo que me pasa, le falta emoción a mi vida, ahora ya basta de eso. De mañana al miércoles no paro, joda, joda, joda, y al carajo todo el mundo, lo que piensen de mí (nunca me importó, allá ustedes), lo que me pueda pasar, lo que no. Necesito una escapada y esta es la oportunidad perfecta, un recreito. Porque una vez que probás algo es complicado dejarlo atrás, entonces esto podría ser una especie de experiencia de prueba.

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